El Premier asumió el fracaso en el referendo sobre el uso de la energía nuclear, la privatización del servicio de agua y la inmunidad penal del jefe de gobierno. No esperó al cierre de las urnas.
«Italia probablemente, como consecuencia de una decisión que el pueblo italiano está tomando en estas horas, deberá decir adiós a la cuestión de las centrales nucleares y, por tanto, tendremos que comprometernos fuertemente en el sector de las energías renovables», indicó Berlusconi en una rueda de prensa en Roma.
Las declaraciones del primer ministro de Italia se produjeron antes de que culminara la segunda jornada de votaciones en el país. De hecho, aún quedaba una hora y media para el cierre estipulado para las 15, hora local.
Otra de las derrotas que deberá enfrentar Il Cavaliere tiene que ver con el cumplimiento de la voluntad popular. En general, los referendos italianos no logran alcanzar el 50% de asistencia a las urnas que obliga al cumplimiento de los resultados.
En esta oportunidad, más de la mitad de los 50 millones de italianos que estaban llamados para votar asistieron a las urnas. Es la primera vez que se alcanza esta tasa en los últimos 16 años.
En la consulta se pide abolir definitivamente el programa nuclear del Ejecutivo, que fue pospuesto dos años tras el tsunami de marzo pasado, que afectó a la planta de Fukushima, en Japón. Tras el accidente nuclear, el Gobierno había intentado evitar la consulta popular aprobando sobre la marcha una ley que daba por suspendida temporalmente la construcción de cuatro nuevas centrales nucleares.
Los italianos, además, están llamados a pronunciarse sobre la privatización del servicio del agua y sobre la abolición de la penúltima norma ad personam: la ley del legítimo impedimento que permite al jefe de Gobierno y a los ministros no acudir a las sesiones de sus procesos penales. Justamente esta es la norma que el Premier utiliza cada vez que es citado por alguno de las escandalosas causas judiciales que lo apremian.
