Vecinos damnificados por la crisis habitacional que atraviesan distintos barrios de Comodoro Rivadavia tras el movimiento del Cerro Hermitte, expresaron su profundo malestar por la falta de respuestas concretas del Municipio, luego de la visita del intendente Othar Macharashvili y de las propuestas económicas ofrecidas para afrontar alquileres temporarios.
Actualmente, más de 60 familias se encuentran alojadas de manera provisoria en el Club Ameghino, donde aseguran vivir en un contexto de incertidumbre, angustia y abandono institucional. En ese marco, tres vecinos relataron situaciones de destrato, falta de información oficial y propuestas que consideran inviables frente a la realidad del mercado inmobiliario.
Bárbara Cobi sostuvo que la reunión con el intendente fue “un chiste” y que llegó con planteos que no contemplaban la situación real de las familias. “Vino con propuestas absurdas de terrenos que ya tenían dueños. Nos piden empatía, pero nosotros perdimos una casa, una vida. A nosotros se nos paró la vida”, expresó. Además, cuestionó el monto de los subsidios ofrecidos: “Nos quieren dar 350 mil pesos. Con eso no alquilás nada. O comés, o pagás impuestos, o pagás un alquiler”.
La vecina también denunció una campaña de desprestigio hacia los damnificados. “Nos quieren hacer quedar como delincuentes, drogadictos o usurpadores. Y acá somos familias. Compramos los terrenos de buena fe, vivimos hace nueve años en el barrio, pagábamos impuestos, teníamos servicios. Si fuéramos ilegales no tendríamos luz ni alumbrado público”, remarcó.
Por su parte, Marcelo Gómez aseguró que la visita del intendente no trajo soluciones, sino más tensión. “Llegó con cinco guardaespaldas y después se mostró en los videos como si nosotros lo estuviéramos agrediendo. La gente estaba muy sensible, había vecinos que recién dejaban sus casas llorando”, señaló. También destacó que el acompañamiento recibido provino principalmente de particulares y de la comunidad del Club Ameghino. “De la Municipalidad no recibimos nada. Solo negativas y burlas”, afirmó.
En relación a los subsidios, Gómez explicó que los montos no alcanzan para ingresar a un alquiler. “Hoy una habitación cuesta entre 700 y 900 mil pesos, más depósitos, garantías y servicios. Con 350 mil pesos no hacés nada. Es una miseria. Mucha gente aceptó por necesidad, pero fue una humillación”, sostuvo.
En tanto, Anabella Bustos cuestionó la falta de formalidad de las propuestas realizadas por la Secretaría de Desarrollo Social. “Esto no figura en ningún boletín oficial, por lo tanto nuestros derechos no están garantizados. A familias con los mismos requisitos se les ofrecieron montos distintos y condiciones diferentes”, explicó. Además, advirtió que exigir contratos de alquiler en este contexto es “prácticamente imposible” para muchas familias que no cuentan con garantías ni ingresos formales.
“La mayoría no pide que se regale nada, pero sí que se entienda la emergencia humanitaria. Estamos a menos de un mes del inicio de clases y hay familias hacinadas en casas de conocidos, sin condiciones dignas”, remarcó Bustos, quien también cuestionó la existencia de partidas para demoliciones mientras no se resuelve la emergencia habitacional.
Los vecinos coincidieron en que esperan una propuesta seria, legal y acorde a la realidad, y reclamaron que el Municipio asuma responsabilidades por haber permitido durante años la ocupación, el pago de impuestos y la provisión de servicios en los barrios hoy declarados no habitables.
