La trayectoria deportiva de Nicolás Álvarez comenzó en los potreros de Moreno, su ciudad natal. A los cinco años, ante la ausencia de divisiones infantiles para niñas, inició su formación técnica jugando en equipos de varones. Con la llegada de la adolescencia y los cambios físicos propios del desarrollo, las normativas vigentes lo desplazaron hacia el fútbol femenino, el único espacio federado donde encontró un lugar para competir oficialmente.
A los 23 años, Álvarez logró formalizar su identidad de género autopercibida. En diciembre de 2023, amparado por la Ley de Identidad de Género, realizó el trámite de rectificación registral en su Documento Nacional de Identidad, donde la femenino fue reemplazada por masculino. Este acto, que representó una conquista en su vida personal, se convirtió paradójicamente en un obstáculo insalvable para su carrera profesional.
El reglamento de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) mantiene un esquema estrictamente binario que vincula la habilitación de los jugadores al sexo registrado en el DNI. Al figurar legalmente como varón, Álvarez quedó automáticamente inhabilitado para continuar disputando el campeonato femenino. Esta situación administrativa lo mantuvo alejado de la competencia oficial durante un extenso período. Entre julio de 2024 y agosto de 2025, el futbolista continuó sus entrenamientos en el Club Atlético Vélez Sarsfield, pero sin la posibilidad de sumar minutos en cancha debido a la falta de respuestas por parte de las autoridades ante su situación.
Ante la inminencia del cierre del libro de pases y la persistente rigidez del sistema deportivo, el jugador optó por una medida extrema para salvar su carrera profesional. Decidió revertir su trámite de identidad y cambiar nuevamente la «M» por la «F» en su documentación oficial. Solo a través de esta renuncia administrativa a su identidad legal masculina, logró obtener nuevamente la habilitación necesaria para ser inscripto en el torneo.
Este caso deja al descubierto una tensión de fondo entre la legislación nacional y los manuales de competencia deportiva. Aunque Álvarez ha regresado a la actividad oficial con la camiseta de Vélez, su situación expone el vacío legal que enfrentan las masculinidades trans en el fútbol, quienes se ven forzadas a elegir entre el reconocimiento de su identidad y el derecho a permanecer en el ámbito deportivo que los formó.
