Javier Bazterrica, o El Gigoló, está muy lejos del ruido que alguna vez lo tuvo como el epicentro de un escándalo por el que fue condenado por la Justicia. En 2019, el juez Gustavo Rofrano aceptó su culpabilidad en un juicio abreviado que unificó cinco causas en las que se determinó que estafó a cinco mujeres. A pesar de eso, el mediático insistió una vez más con su inocencia. “No hice nada tan grave en mi vida para arrepentirme de algo”, aseguró en una entrevista que le hizo TN Show en la que contó cómo es su nueva vida.
A cuatro años del momento decisivo que determinó su presente, la realidad que vive Bazterrica es otra totalmente diferente: está dedicado exclusivamente a vender su presencia en cumpleaños o festejos, a pasar música como DJ en boliche y eventos o incluso a llevarles a clientes de un restaurante de fast food su propia “marca” de hamburguesa, “La Pepperoni All The Night”.
“Me contratan para comer asados. En las presencias me piden que cuente muchas anécdotas”, sostuvo el mediático sobre la forma en la que encara su manera de hacer sociales con la gente que le paga para eso, según se pudo verificar en decenas de videos de TikTok e Instagram.
En 2015, un informe de Telenoche destapó el caso en el que Javier Bazterrica quedó involucrado. Adriana Mendoza, la hermana de Flavio Mendoza, lo denunció por haberla manipulado, engañado y estafado durante la relación que tuvieron. Desde ese momento, su figura se transformó en la de El Gigoló, ya que trascendieron más casos de otras mujeres que lo acusaron por lo mismo.
“No tengo nada de qué arrepentirme porque no hubo estafa. Nunca tuve la necesidad de manosearle la plata a nadie, ni mucho menos. Mi pasado no me condena porque no hubo estafa, por más condena que haya habido”, opinó, sentado en la hamburguesería de un amigo, en la que habló con este medio.
Frente a esto, TN Show le recordó que él firmó un juicio abreviado, es decir, reconoció ante la Justicia su culpabilidad, lo que evitó que fuera a la cárcel. “Eso fue por mera decisión de mi abogado (Gustavo Marano). Yo no estuve de acuerdo, pero bueno, hicimos un abreviado para que no siguiera la causa. Me puse a disposición de la Justicia todo el tiempo”, remarcó.
Hace algunos meses, en un video de TikTok que todavía está dando vueltas, se lo ve a Bazterrica en el medio de varios momentos de un festejo de cumpleaños de un joven. El clip no lo mostraba como parte del grupo de amigos: era el centro de todo. En esas imágenes virales quedó evidenciado que El Gigoló vende presencias: cuantas más horas pasa con la gente que lo contrata, más cobra.
“¿Cómo se te ocurrió empezar a vender tu presencia?”, preguntó TN Show. “Las hago desde que soy El Gigoló, más que nada. Tuve la buena fortuna de amigarme con el personaje. Antes lo odiaba, era bizarro. Yo iba muchas veces a algunos lugares con mi abogado y dije ‘qué tonto, ¿por qué no amigarme con el personaje?’. Entonces empecé a vender el producto. O sea, yo”, definió.
Bazterrica repasó el detrás de escena del famoso viral de TikTok que también lo ubicó entre los reels más vistos de Instagram hace unos meses. “Los chicos eran divinos: empecé como DJ y terminé pateando penales”, comentó.
Desde su cuenta de Instagram, el Gigoló promociona cada una de las salidas por las que le pagan: comparte los videos, las fotos y los flyers de los eventos de los que forma parte. Al mismo tiempo, también repostea los clips en los que entrega comida al público. “Estoy yéndome al interior jueves, viernes, sábado y domingo. Me contratan para comer asados. Quieren que vaya y me piden anécdotas. Hay muchos lugares a los que voy que no son de joda. Son para ir a un lugar y se juntan 15 flacos que me preguntan cosas como en una entrevista”, recalcó sobre la llamativa forma comercial que encontró en los últimos tiempos.
