Los protagonistas, oriundos de Estados Unidos, se encontraban en el interior del rodado probando el nuevo sistema de sonido que habían incorporado al mismo: dos grandes parlantes en los asientos traseros que al reproducir la música hacia vibrar todo el vehículo, Jornada.
De a poco fueron subiendo el volumen hasta el máximo, provocando que todo retumbe. En ese momento fue cuando explotaron las bolsas de aire del conductor y acompañante en la cara de ambos.
¿Qué fue lo que ocurrió?
El sistema de las bolsas de aire se rige por medio de las vibraciones. En este caso, la vibración de los subwoofers (los parlantes incorporados) provocó temblores en el chasis del vehículo y seguramente alcanzó los sensores de movimiento y percusión que equipan los rodados con airbags.
Al incrementar demasiado el volumen, la frecuencia de la música coincidió con el rango de frecuencias que admiten los sensores de colisión y enviaron la señal de detonación de los airbags, tras interpretar que el auto había chocado con algo.
