La post pandemia exigirá políticas de género más urgentes

El bono de $10.000 de Anses favoreció en parte y en forma progresiva a alivianar la brecha de ingresos entre hombres y mujeres. Sin embargo, el coronavirus caló hondo en las desigualdades y situaciones como…

domingo 30/08/2020 - 11:25
Compartí esta noticia

El bono de $10.000 de Anses favoreció en parte y en forma progresiva a alivianar la brecha de ingresos entre hombres y mujeres. Sin embargo, el coronavirus caló hondo en las desigualdades y situaciones como el empleo, el acceso a la vivienda, la violencia y la microeconomía entran en emergencia.

El Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) significó durante los meses que lleva instalada la pandemia de coronavirus (Covid-19) en Argentina una ayuda directa para las familias más pobres y más aún para las mujeres, que se encuentran sobrerrepresentadas en los extremos inferiores de las brechas económicas, según publica BAE Negocios.

Si bien se evalúa la continuidad de una medida similar tras la emergencia sanitaria, no es suficiente para lograr corregir las desigualdades de género: La necesidad de políticas de cuidado continúa como una deuda pendiente y hoy la urgencia es máxima.

Así coincidieron tres especialistas consultadas por BAE Negocios que analizaron el impacto de esta y otras políticas con las que el Gobierno busca paliar los efectos recesivos del Covid-19 en un escenario más que desfavorable para las mujeres y la población LGBTIQ+. Además, pusieron el foco en la post pandemia. ¿Qué características de la experiencia del IFE deben mantenerse y qué más se necesita para avanzar hacia la inserción de los sectores marginados?

Por qué el IFE es una política con perspectiva de género
El bono de $10.000 entregado por Anses le da prioridad de cobro a la mujer en un hogar en el que varios integrantes de un grupo familiar hayan solicitado el monto. Según datos de la Dirección Nacional de Economía Igualdad y Género (DNEIG), el 55,7% de quienes recibieron el beneficio son mujeres.

La economista del Centro de Economía Política (CEPA) Eva Sacco evaluó que existe “una correlación entre pobreza y género” y sobre todo, “entre hogares y tipologías”. “Los hogares monomarentales tienen una tasa de pobreza mayor que los biparentales con jefes varones. Y si además una analiza la inserción ocupacional, las mujeres tienen una mayor tasa de informalidad, de desempleo y menores ingresos”, especificó.

La última Encuesta Permanente de Hogares (EPH) que realiza el Indec, reveló que del 2% del total de hogares a cargo de una sola persona (monoparental o monomarental), el 89% está a cargo de una mujer. Asimismo, en el decil más bajo de ingresos, el porcentaje se multiplica y el 98% de esos hogares tiene como jefa a una mujer.

Así, la transferencia de dinero directa significó una forma de “independencia” y de “empoderamiento” de las mujeres, ya que “la persona que administra el dinero en el hogar tiene el poder”, indicó Sacco, en un país donde la brecha de ingresos entre hombres y mujeres alcanza el 36,8%.

Compartí esta noticia