Sage Moonblood Stallone nació un 5 de mayo de 1976 en Los Ángeles, California. Fue el primer hijo del matrimonio de Sylver Stallone con Sasha Czack. En 1979, el joven le daba la bienvenida a su hermano, Seargeoh y tan solo seis años más tarde sus padres tomaban la difícil decisión de divorciarse. Al poco tiempo, el actor se casaba por segunda vez con la modelo y actriz Brigitte Nielsen, con quien estuvo solo dos años. Más allá del escándalo que rodeó a su divorcio, la actriz tuvo lindas palabras hacia su ex. “Somos dos profesionales y lo mantuvimos así. Él se quedó en la esquina americana y yo, en la esquina rusa. Estábamos en lados opuestos, pero fue agradable”, bromeó sobre su reencuentro en el set de Creed II: defendiendo el legado, de 2018.
En 1997, Sly pasó por el altar por tercera vez con Jennifer Flavin (con quien mantiene un vínculo proclive a los sobresaltos) y la familia se agrandó con la llegada de sus tres hijas: Sophia, Sistine, y Scarlett. La relación entre el actor y su hijo mayor nunca se resintió a pesar de los bruscos cambios que Sage debió navegar desde pequeño; por el contrario, siempre fueron muy unidos, especialmente cuando el joven decidió estudiar cine en la universidad de arte de Carolina del Norte.
Muerte y desconcierto
El motivo por el que se alejó de la dirección y la actuación nunca quedó del todo claro, pero a partir de ese año Sage empezó a mostrarse más reservado, reacio a salir de su casa y a socializar como lo venía haciendo. Dos años antes, se había divorciado de su esposa, Starlin Wright. El matrimonio duró apenas un año y su disolución afectó profundamente al artista, quien ya había empezado a realizar trabajos para Grindhouse Releasing, una compañía dedicada a la restauración y preservación de films clase B. Por lo tanto, si bien no aparecía ante las cámaras o detrás de ellas, sí continuaba en el mundo del cine, aunque con bajo perfil.
Sage pasó a vivir como un ermitaño en su casa de Studio City y podía pasar meses sin comunicarse con familiares y amigos, lo que generaba en su entorno una gran desesperación. Cuando el teléfono sonó ese fatídico 13 de julio, el joven de 36 años llevaba cuatro días muerto. De acuerdo a lo que comunicó una empleada doméstica que trabajaba para Stallone, Sage le había pedido que no entre a su habitación bajo ningún concepto, pero la mujer lo hizo a pedido de la madre, Sasha, quien presintió que algo no estaba bien.
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Cuando el cuerpo fue encontrado sin vida, las especulaciones no tardaron en surgir, sobre todo por las declaraciones de allegados que manifestaban que Sage se venía mostrando reticente a recibir visitas. De todos modos, sus amigos más cercanos declararon a la policía encargada de la investigación que semanas antes estaba “saludable y de buen humor” y que nunca lo habían visto consumir ninguna clase de sustancia. “No parecía depresivo, estaba normal, estaba alegre”, contó un amigo cercano al portal Radar Online.
En efecto, luego de la autopsia, se supo la causa de su muerte: un ataque al corazón causado por una obstrucción de las arterias. No había rastros de drogas en su cuerpo.La súbita muerte conmocionó a la familia, quien despidió a Sage en una iglesia de Los Ángeles y luego llevó sus restos al cementerio Westwood Village Memorial Park. La partida del joven dejó una marca en Stallone que lo acompaña hasta el día de hoy. Por lo tanto, cuando se empezó a gestar Creed, supo que su hijo debía ser homenajeado en una película que tiene un gran significado en su vida más que en su carrera.
Sage y los secretos que ocultó antes de su muerte
Debido a su naturaleza reservada, el joven nunca compartió que, tras su divorcio, se había enamorado nuevamente. Luego de su fallecimiento, su abogado contó que su novia en ese momento fue la primera en notar una anomalía cuando Sage no respondía las llamadas. De todos modos, para su familia era relativamente normal que Sage no se comunicara con ellos por largos períodos de tiempo. Asimismo, trascendió que el actor y director tomaba decisiones intempestivas con frecuencia, como emprender viajes sin avisar a nadie de su paradero.
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“No hay mayor dolor que el de un padre que pierde a su hijo”, manifestó el actor de Tulsa King cuando le comunicaron la muerte de Sage. “Pido a la gente que respete la memoria de mi hijo y sienta compasión por su querida madre Sasha. Sentiremos esta terrible pérdida el resto de nuestras vidas. Sage fue nuestro primer hijo y el centro de nuestro universo y pido humildemente a todos que dejen la memoria y el alma de mi hijo en paz”, fueron sus únicas declaraciones públicas sobre la partida de su hijo mayor, cuya sonrisa en el rodaje de la quinta entrega de Rocky quedó inmortalizada en diversas postales del film de John G. Avildsen.
En una de ellas, se lo ve recibiendo un cálido abrazo de su papá mientras su rostro parecía iluminado por la felicidad de compartir una secuencia a su lado. La misma sonrisa se nota en el propio Sly, quien siempre alentó a su hijo a filmar, a actuar como forma de canalizar intereses e inquietudes. Como él mismo haría con Creed en 2015. Tomar el corazón roto y hacerlo arte. Aunque duela.
