La echaron del trabajo con 23 años y creó una pyme para mujeres electricistas

Oriana vive en Virreyes. En 2025 la despidieron de una gráfica y decidió aprender el oficio, sin ningún tipo de conocimiento. Hoy, a través de sus videos, inspira a otras mujeres.

sábado 28/02/2026 - 11:27
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Hay una imagen que a Oriana todavía le genera una sonrisa: la de verse frente al espejo con la ropa de trabajo, transpirada y con las manos curtidas por el polvo de las paredes.

Ella, que siempre fue de las camisas de lino y las uñas impecables, hoy porta el uniforme de electricista con una honra que no le dio ningún escritorio. “Yo soy Oriana, tengo 23 años y vivo en Virreyes. Acá arrancó mi carrera, pero antes de los cables, mi realidad era otra”, dijo a TN, mientras recuerda que 2025 empezó como una pesadilla y terminó siendo el “click” que le salvó la vida.

Todo se precipitó en abril del año pasado. Oriana trabajaba en el sector de ventas de una pyme gráfica, un empleo que buscó para tener la seguridad de un sueldo fijo mientras empezaba a construir su hogar. Pero la crisis no perdona a los nuevos: “Hubo un recorte de personal y, como había entrado hacía nada, fui de las primeras afectadas”. Lo que siguió fueron 90 días de una angustia silenciosa.

“Estuve tres meses sin laburo. No salía absolutamente nada”, recordó. La desesperación la llevó a una búsqueda ciega: tiraba currículums por aplicaciones, por internet y de forma presencial, incluso en la misma gráfica que la había despedido.

“Estaba súper deprimida, encerrada en un cuarto, me estaba comiendo la cabeza. Mi novia se la bancó como una campeona, pero yo sentía la presión de que nos estábamos por mudar solas y no tenía un peso para los impuestos ni para la comida”, explicó.

La chispa apareció en su propia casa en construcción. Mientras Gabriel, su suegro, instalaba el cableado, Oriana se acercó para distraer la mente. Lo que empezó como una curiosidad terminó en una clase magistral. “Gaby me enseñó a conectar una lamparita y un enchufe. Cuando vi que prendía, me sentí una genia. En ese momento fue un manotazo de ahogado que me rescató del pozo”, indicó la joven, publicó TN.

Ese primer circuito fue el inicio de una formación profesional. Se anotó en un curso de electricista domiciliario en la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) de San Fernando y pasó meses entre cables y tableros.

“Lo que más me costaba era entender cómo poner la tecla de luz y el enchufe juntos en una misma caja, ¡era una ciencia que me explotaba la cabeza!”, confesó entre risas. Pero la técnica llegó con la práctica: aprendió sobre fotocélulas, prolijidad en los empalmes y la importancia de la seguridad.

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