La inflación en 2025 marcó 31,5%, anotando una fuerte baja de 86,2 puntos porcentuales frente a 2024 y el menor registro anual desde 2017. Este dato refleja el proceso de reducción de la suba de precios, aunque el tramo final del año presentó desafíos, con un arrastre mensual más elevado y un proceso de desaceleración de los precios más lento de cara a 2026.
En diciembre, la dinámica inflacionaria llegó a 2,8%, completando cuatro meses seguidos con el índice por encima del 2% mensual y siete meses de aceleración. En mayo, el ritmo promedio de aumento de los precios había descendido a 1,5% mensual, pero luego se revirtió en un contexto de mayor inestabilidad cambiaria en el período previo a las elecciones de medio término.
Existe consenso entre los economistas en que la caída de la inflación desde valores de tres dígitos porcentuales al año ocurre con mayor rapidez que el avance hacia niveles mensuales menores al 1-2%, previa implementación de un plan de estabilización. Los últimos meses, con indicadores en alza, confirman esa dificultad para quebrar la inercia inflacionaria, publicó Infobae.
Se prevé que la actualización de tarifas de servicios públicos, postergada durante el ciclo electoral, y una nueva reducción de subsidios contemplada en el Presupuesto 2026, volverán a incidir sobre el resto de los precios, así como una mayor puja salarial para reacomodar las paritarias por encima del 2% mensual.
