La confianza en el Gobierno volvió a mostrar señales de retroceso durante febrero, de acuerdo con los resultados publicados por la Escuela de Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella. El índice de Confianza en el Gobierno (ICG), que se elabora desde 2001 y se mide en una escala de cero a cinco, se ubicó en 2,38 puntos en el segundo mes de 2026. La cifra representa una disminución del 0,6% en comparación con enero, lo que refleja una percepción levemente más negativa respecto del desempeño del presidente Javier Milei y su equipo.
El informe destaca que, aunque la baja registrada en febrero es modesta, el ICG se mantiene cerca del promedio de la gestión actual (2,44 puntos) y dentro de un rango acotado de variación. El índice ha oscilado entre un mínimo de 1,94 y un máximo de 2,86 desde el inicio del mandato de Milei, lo que sugiere una estabilidad relativa en la percepción pública, sin cambios abruptos en la tendencia general.
El análisis interanual revela que el nivel de confianza observado en febrero supera el de las dos administraciones anteriores para el momento equivalente: es un 2,7% superior al de febrero de 2018 durante el gobierno de Mauricio Macri (ICG de 2,32) y se ubica 59,5% por encima del registrado en febrero de 2022 bajo la presidencia de Alberto Fernández (ICG de 1,49). En este contexto, el trabajo aclara que la reciente caída no implica una ruptura significativa en la evolución del índice.
La encuesta, realizada por Poliarquía Consultores entre el 2 y el 12 de febrero, alcanzó a mil personas en 37 localidades del país, con un error estándar de ±0,07. El intervalo de confianza para el ICG, según el relevamiento, va de 2,26 a 2,51 puntos.
Los componentes de honestidad de los funcionarios y eficiencia administrativa registraron mejoras, mientras que la capacidad de resolver problemas y la evaluación general sufrieron descensos
Al desglosar los componentes del índice, el estudio señala un comportamiento dispar: se observaron variaciones positivas en la percepción de Honestidad de los funcionarios (2,76 puntos; +2,6%) y Eficiencia en la administración del gasto público (2,29 puntos; +2,7%). Por el contrario, la Capacidad para resolver los problemas del país descendió a 2,70 puntos (-4,9%), la Evaluación general del gobierno cayó a 2,18 puntos (-1,8%) y la Preocupación por el interés general bajó a 1,99 puntos (-1,0%).
La distribución de la confianza difiere según el nivel educativo. En febrero, el ICG más elevado se observó entre quienes completaron el nivel secundario (2,56 puntos; +6,7%), seguido por quienes tienen estudios terciarios o universitarios (2,41 puntos; -5,5%). El valor más bajo corresponde a quienes solo alcanzaron el nivel primario (1,56 puntos; -1,9%).
Por género, la brecha se amplió: el índice se situó en 2,62 entre los hombres (+4,0%) y en 2,11 entre las mujeres (-7,0%). Esta diferencia de 0,51 puntos es mayor que la registrada el mes anterior. En cuanto a la edad, el grupo de 18 a 29 años mostró el mayor nivel de confianza (2,99 puntos; +10,7%), mientras que los segmentos de 30 a 49 años y de mayores de 50 presentaron leves caídas.
El factor geográfico también influyó: el Interior del país exhibió un ICG de 2,60 puntos (+0,4%), mientras que en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires se ubicó en 2,10 puntos (-3,7%) y en el Gran Buenos Aires en 2,04 puntos (-1,9%).
Respecto a quienes han sufrido delitos en el último año, la confianza fue menor (2,00 puntos; +11,1%) en comparación con quienes no los sufrieron (2,50 puntos; -3,1%), aunque la brecha entre ambos grupos disminuyó respecto de enero. Por otro lado, la expectativa sobre la economía futura marcó diferencias notables en la confianza: quienes creen que la situación económica mejorará en un año presentaron un ICG de 4,30 puntos (+3,9%), mientras que aquellos que anticipan que empeorará registraron solo 0,43 puntos (+22,9%).
A nivel histórico, la gestión de Milei mantiene un promedio de 2,44 puntos, superior al de Macri (2,27) y Fernández (1,69) para el mismo periodo. La metodología empleada por la Universidad Di Tella garantiza la representatividad nacional, utilizando encuestas telefónicas aleatorias y estratificadas, con cuotas de sexo y edad para los entrevistados.
