Inflación: La muerte del “niño de oro” macrista

Contra todos los pronósticos privados, el Gobierno sostuvo celosamente su meta de suba de precios en un techo 25%. Pero con los reacomodamientos tras la reapertura del cepo cambiario y los aumentos de tarifas, la…

miércoles 06/04/2016 - 9:45
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Contra todos los pronósticos privados, el Gobierno sostuvo celosamente su meta de suba de precios en un techo 25%. Pero con los reacomodamientos tras la reapertura del cepo cambiario y los aumentos de tarifas, la Casa Rosada ahora admite que las proyecciones son plausibles de corrección. Ahora la mira está puesta en una desaceleración en el 2º semestre.

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La inflación se tornó un potro mucho más difícil de domar de lo que Mauricio Macri tenía previsto. El equipo económico había planteado una meta de suba de precios para este año no mayor al 25%, con tendencia descendente hasta el 5% en el último año de gestión de Cambiemos.

El objetivo se iba a lograr, principalmente, achicando el déficit fiscal que a su vez repercutiría en una reducción de la emisión monetaria para financiar ese rojo. La Casa Rosada sostiene que es la exacerbada utilización de «la maquinita» la que estimula la alta inflación.

En ese sentido se recortaron subsidios económicos destinados a mantener bajas las tarifas de los servicios públicos (luz, gas, agua, teléfonos fijos y transporte) y se podaron miles de puestos de trabajo en el Estado, esencialmente contrataciones políticas que había hecho La Cámpora en los últimos años de la gestión K.

El «25%» se convirtió en una suerte de ídolo, un niño de oro incuestionable para la administración macrista. Pero la apertura del cepo cambiario tuvo un efecto devaluatorio que impactó en los precios. Y los sucesivos aumentos de tarifas tienen su correlato en la inflación. La disparada de los precios erosionó a los asalariados, que aún no recibieron una recomposición. Precios nuevos versus sueldos viejos.

Ningún consultor privado se anima a pronosticar una corrección que no tenga como piso el 30%  este año. Contra esas previsiones batalló el Gobierno. Hasta ahora.

En este marco, el ministro de Interior, Rogelio Frigerio, fue el primero en admitir el lunes que la meta inflacionaria fijada por él podía cambiar. «Vamos a revisar seguramente a mediados de año» dijo Frigerio sobre la cifra que tan celosamente habían defendido desde el Palacio de Hacienda.

Un día después, el jefe de Gabinete, Marcos Peña también admitió que el efecto de la suba de tarifas puede generar una inflación mayor a la proyectada, aunque lo circunscribió al «área metropolitana», que es la que sufrirá la mayor parte de los aumentos. «Puede haber algunos puntos más de inflación», se sinceró en conferencia de prensa la mano derecha del Presidente.

Y aunque no lo dijo explícitamente, el ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat-Gay, también reconoció que las proyecciones para este año, que él mismo había presentado a mediados de enero, probablemente no se cumplan.

En un seminario organizado por la agencia Bloomberg, Prat-Gay evitó referirse a la pauta fijada para este año y se concentró en ratificar la meta para el año que viene: 17%.

Respecto de este año, Prat-Gay dijo que habrá una baja de la inflación en el 2º semestre, lo que se habría vuelto el nuevo credo del Gobierno en la materia. Frigerio y Peña también se expresaron en el mismo sentido.

«Seguimos creyendo que en el segundo semestre habrá una baja sustantiva de la inflación, en gran parte por las medidas que toma el Gobierno como evitar la emisión irresponsable, el déficit fiscal y recuperar la confianza de la moneda», sostuvo el jefe de Gabinete.

Por su parte, el titular del Banco Central, Federico Sturzenegger, aseguró este martes ya se alcanzó el pico de la inflación, y espera que en los próximos meses empiece a descender.

“Al menos a nivel nacional, no vemos que haya razones para que siga subiendo. En la ciudad de Buenos Aires tal vez sí, por los últimos aumentos de tarifas” explicó Sturzenegger, en línea con lo dicho por Peña. El titular del BCRA también habló el evento organizado por la agencia de noticias Bloomberg.

Según Sturzenegger, la marcha de los precios “todavía está sufriendo los efectos de la política monetaria expansiva del gobierno de Cristina Kirchner”, pero consideró que esa tendencia está concluyendo. Su visión es que las decisiones de política monetaria de la actual gestión, mucho más contractiva, «tardarán al menos 6 meses en percibirse» en la calle, contando desde diciembre.

La discusión toma además otro cariz, cuando el aumento del costo de vida, o sea la consecuencia de la inflación, se traduce en un aumento de los índices de pobreza. La Universidad Católica (UCA) reveló que sólo en los meses de gobierno de Cambiemos hubo casi 1,5 millones de nuevos pobres, según publicó el portal Urgente 24.

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