Los datos oficiales indicaron que en el primer caso se registró un retroceso del 2,6% y en el segundo del 8,9%. Se trata del tercer trimestre recesivo.
El presupuesto de las familias ha vuelto a dar muestras de pérdida de capacidad de compra de sus salarios, por la concurrencia de la erosión que provoca una tasa de inflación acelerada respecto de un año atrás, con el recorte de la jornada laboral en diversas industrias y servicios.
Como es habitual desde el informe correspondiente a enero, el organismo oficial de estadística ha dejado de calcular la variación en moneda constante y desestacionalizada de estas cadenas comerciales, como consecuencia del cambio de metodología para medir la inflación.
Sin embargo, si se toma una serie alternativa como la denominada inflación Congreso que se ubica en un rango próximo a 40% y se contempla que en los últimos doce meses la red de bocas de supermercados se amplió de 1.952 a 2.087, surge que la facturación de mayo de 14.439,2 millones de pesos significó un disminución promedio ajustada por establecimiento de 2,6 por ciento.
Mientras que en el caso de los shoppings, los 2.442,4 millones de pesos que sumaron los 36 centros que informaron sus transacciones al Indec el receso real fue de 8,9 por ciento.
El agregado de las facturaciones de los dos tipos de cadenas comerciales arrojó una baja promedio ponderado de 3,5% en comparación con un año atrás. Marca una profundización del receso que comunicó el organismo de estadística al cabo del primer trimestre por parte del conjunto del comercio mayorista y minorista.
En el acumulado de los cinco meses la recesión en este canal de ventas se intensificó a 7,5% promedio por boca en los supermercados y 3,3% en los centros de compras, determinando una merma media de 6,9 por ciento.
