Un informe de la agencia Reuters señala que la imagen presidencial argentina cae de acuerdo a cómo se dispara la inflación. Indica que la popularidad de la Presidente Cristina Fernández hundió su imagen a un 30 por ciento en agosto, para quedar en menos de la mitad de lo que era hace un año, según un sondeo publicado el domingo. Las claves: un país preocupado por la delincuencia y la alta inflación.
La encuesta telefónica sobre 2.259 argentinos en edad de votar, fue realizada por la Dirección de sondeo Management & Fit y mostró descontento con las políticas intervencionistas con las que CFK obtuvo una victoria aplastante en su reelección hace 10 meses.
La popularidad de la jefa de Estado, de 59 años de edad, reza el informe, se redujo en 8,1 puntos porcentuales entre agosto y el mes de julio. El mismo análisis se encarga de encuadrarla formando parte de un bloque de líderes de izquierda de América del Sur, incluyendo a Evo Morales de Bolivia y Rafael Correa de Ecuador.
Se hace mención al mercado internacional de bonos evitado por Argentina desde 2002, el manejo de la deuda externa y el abrazo posterior de las políticas que hacen hincapié en la intervención estatal en los mercados y el gasto público pesado destinado a alimentar el crecimiento económico.
Recuerdan asimismo que, recientemente en septiembre del año pasado, un mes antes de ganar su segundo mandato, Fernández tenía el 64,1 popularidad durante su campaña en la promesa de profundizar el modelo de la política intervencionista de su difunto esposo y antecesor en la presidencia, Néstor Kirchner.
Consideran que desde entonces, la economía se ha desacelerado, y la encuesta sugiere que mucha gente no está “comprando” el argumento de Fernández de que los factores externos, como el desastre financiero de Europa, son los principales responsables.
La actividad económica de la Argentina se mantuvo estable en junio, según el índice oficial de EMAE, que es una variable aproximada para el PBI. De los encuestados, el 44,5 por ciento dijo que la política del gobierno fue la causa principal del estancamiento. Y sólo un 8 por ciento lo atribuyó a efectos colaterales de crecimiento mundial lento.
La percepción de un aumento de la delincuencia callejera, fue el primero de los ítems en la lista de las quejas expresadas por los participantes en la encuesta, que tiene un margen de error de +/- 2,2%. Y aclaran que no existen estadísticas oficiales de delitos estaban disponibles para apoyar esto.
En otro orden, agudizan la vista sobre la inflación anual, registrada por los analistas privados en más de un 20 por ciento, que fue otra de las preocupaciones manifestadas en la encuesta. Los economistas no gubernamentales que publican sus estimaciones de inflación, tienden a duplicar o triplicar las cifras oficiales, aseguran.
Los participantes en la encuesta también citaron la creciente preocupación por el desempleo. La tasa nacional en el segundo trimestre subió a 7,2 por ciento desde el 7,1 por ciento en los primeros tres meses del año. Ínfimo.
La imagen de Cristina se benefició de una economía de rápido crecimiento durante la mayor parte de su primer mandato de cuatro años.
Pero esta actividad está siendo frenada por las secuelas de la crisis de la deuda europea, una menor demanda como socio comercial de Brasil, el candado monetario y el stop de las importaciones que han herido más confianza en la tercera economía más grande de América Latina.
En la última señal de malestar, la producción industrial argentina cayó un 2,1 por ciento en julio respecto al año anterior.
