Los números en rojo de la economía impactan de lleno en los sectores más vulnerables de la sociedad. El valor de los salarios se hunde y cada vez más familias requieren asistencia alimentaria brindada por el estado o en comedores y merenderos.
En el comedor Las Gargantitas del barrio Moure, cada sábado unas 65 familias buscan su plato de comida hecha por María Ester, Evelin, Alejandra y Florencia. En tanto, los jueves al menos 25 niños tienen clases de apoyo de inglés, matemática e informática brindadas por estudiantes voluntarios de la UNPSJB.
“Les damos la leche, también se les hace tortas fritas, calzones rotos, bizcochuelos, lo que haya le ponemos en la mesa para que vayan comiendo cuando están estudiando”, detalló María Ester al programa Fuerte y al Medio.

La vecina observa la merma de la situación económica de las familias que asisten, en su mayoría con padres con trabajo informal a los que cada vez les cuesta más poner un plato de comida en la mesa.
“En esta época está muy jodido el tema de las comidas, las familias están comiendo a la noche nomás, al mediodía a veces no comen los niños. Es una lucha que lleva cada padre en su hogar”, graficó al respecto. Observó que “no alcanza la plata, las cosas están muy caras y los sueldos no alcanzan”.
«Me han comentado que están haciendo changas, no tienen trabajo en blanco. Hay madres solteras que trabajan y están en la pelea por sus hijos»
La situación de vulnerabilidad de las familias se agrava según la cantidad de integrantes. “Algunas tienen 8 niños en casa y se les hace difícil, otras tienen hasta 14”, repasó en diálogo con Radiocracia 88.3.
DONDE MÁS DUELE LA INFLACIÓN
El propio comedor no le escapa al aumento de los alimentos, empujados por la inflación incesante. “La dificultad que tenemos es conseguir las cosas para sacar la vianda los sábados. El Municipio entrega pero es poco: 10 kilos de carne, 15 de pollo… el mes pasado solo entregaron eso porque no había fideos o arroz”, recordó.
“Uno va luchando y con esfuerzo se va sacando la olla, a veces ponemos nosotros de nuestro bolsillo para hacerlo”, expresó. El lugar de contención situado en Marcelo Belber al 1713 del barrio Moure se sustenta también con la colaboración de la comunidad, recibiendo cebolla, carne, papa, zanahoria, harina, aceite, leche y los insumos que luego se transforman en alimento para las familias y niños.

“Se nos hace difícil el tema de la carne y verdura, los chicos las necesitan. Frutas olvidate, no se ha conseguido este año. El año pasado por lo menos se les daba la vianda y una fruta a cada niño, este año no hemos conseguido”, ejemplificó acerca del recorte en la alimentación a causa de los aumentos.
En un desequilibrio propio de la crisis, la cantidad y calidad de comida se redujo y, en contraste, los asistentes al comedor cada vez son más. “Ha aumentado bastante la gente, tenemos muchos en espera porque no damos más abasto”, lamentó.
PROYECTANDO EL DÍA DEL NIÑO
En dos domingos se celebra el Día del Niño, ahora llamado también Día de las Infancias. Como cada año, la idea de María Ester, Evelin, Alejandra y Florencia es regalarles una jornada especial a los chicos del barrio.

Este año “queremos hacerles una chocolatada, estamos pidiendo donaciones como galletitas y golosinas para entregarles a los niños ese día”.
Para colaborar con el comedor Las Gargantitas, se puede coordinar donaciones comunicándose al número 2974714732 (María Ester) y ayudar a que siga funcionando y asistiendo a las familias en situación de vulnerabilidad del barrio Moure y alrededores.
