Horas después de que la Justicia de Chubut informará que el caso de Valeria Schwab sería investigado como un femicidio, las autoridades a cargo de la causa hallaron muerto a quien habían sindicado como el principal sospechoso del crimen ocurrido a principios de esta semana en Comodoro Rivadavia.
Se trata de un hombre identificado como Jonathan Mario C., que tenía antecedentes delictivos en la provincia y había sido imputado por homicidio y robo agravado. Su cuerpo fue hallado en el marco de un operativo por el esclarecimiento del homicidio de Schwab, asesinada luego de permanecer varias horas desaparecida. Lo último que se supo de ella es que había salido a caminar por la costa de la ciudad.
Según consta en el expediente, el sospechoso fue encontrado en una vivienda en la que estaba trabajando de albañil y tenía la cara rasguñada.
En este sentido, la fiscal María Laura Blanco -que tomó intervención en el caso en las últimas horas- ordenó que se analice el ADN que le encontraron debajo de sus uñas para identificar si tiene relación con la víctima.
El cuerpo de Valeria fue encontrado días atrás y tenía claros signos de violencia. Según indicaron fuentes policiales, estaba en un barranco próximo a la zona de Eureka, a escasa distancia de la costanera de Comodoro Rivadavia. El hallazgo, producido tras largas horas de búsqueda, motivó la presencia de la Policía del Chubut, Bomberos Voluntarios y peritos de Criminalística, quienes desplegaron un intenso operativo enfocado en la preservación de la escena y el levantamiento de pruebas.
Sin embargo, la tensión en torno a la desaparición de Valeria había comenzado varias horas antes, cuando su hermana, Jessica Schwab, se alarmó por la falta de respuestas de su hermana. La última vez que tuvieron contacto fue por vía WhatsApp, cuando la víctima había salido a entrenar. De hecho, la mujer había informado que se encontraba “cerca de las Torres, en la zona del cementerio viejo”.
Frente a este panorama, la familia descartó la hipótesis de un robo. En su relato a El Comodorense, su hermana aseguró: “Valeria no llevaba objetos de valor, solo el celular y auriculares”. Aunque estos estaban desaparecidos, el teléfono, pieza central de la investigación, fue recuperado el miércoles.
Según contó Jessica, el dispositivo apareció “frente a uno de los carriles de circulación” y, ahora, se espera que sea sometido a peritajes técnicos para establecer con precisión cómo transcurrieron sus últimos momentos.
“El celular apareció y ahora hay que encontrar al culpable o a los culpables. No puede ser que nadie haya visto nada”, reclamó la hermana de la joven.
Mientras familiares y allegados de la víctima convocaron a una movilización para exigir respuestas a las autoridades, sumaron detalles que serían relevantes para la investigación.
Así, Jessica describió el sector donde Valeria fue vista por última vez como una zona frecuentada por personas que hacen actividad física, pero advirtió sobre las condiciones en las que se encuentra a la hora en la que se cree ocurrió todo.
“Era un sector completamente oscuro, una boca de lobo. La luz estaba apagada y no se veía nada”, advirtió sobre el área donde la había buscado horas antes del hallazgo. Esta característica reforzó la percepción de inseguridad en la franja horaria en la que se produjo la desaparición.
“Me moví antes que la Policía, pero no tenía cómo alumbrar. Fue desesperante”, relató la hermana de la víctima, tras contar que “dos chicos que estaban tomando mates me acompañaron” durante el trayecto, lo que ilustra las limitaciones y la urgencia que dominaron las primeras horas de la búsqueda.
De la misma manera, la familia sostuvo que “no fue un hecho de inseguridad común. Todo indica que la interceptaron ahí”. Para la hermana de la víctima, Valeria “era una chica sana, muy buena, con muchos amigos, de una familia que no se mete con nadie. Había salido solo a caminar como cualquier persona que quiere salir a relajar su mente, no tenía problemas”.
