En el marco de la crisis habitacional y geológica desatada por el deslizamiento del Cerro Hermitte, José González, secretario general del Centro de Empleados de Comercio, se refirió al rol de las instituciones intermedias y llamó a la unidad política y social. «No es tiempo de echar culpas sobre la situación», sentenció el dirigente, enfatizando que la magnitud del desastre requiere dejar de lado las diferencias para focalizarse en la asistencia.
González consideró que «urge la necesidad» de que el intendente convoque al Consejo Económico y Social. «No somos improvisados en la materia, cada entidad sabe cómo coordinar ante situaciones de este tipo, pero hay que coordinar entre todos acciones más profundas para dar soluciones rápidas en estos momentos tan complicados y de incertidumbre», analizó.
La búsqueda de soluciones habitacionales
Más allá de la contención inmediata, el dirigente puso el foco en el día después. Planteó que el Ejecutivo municipal deberá pedir la colaboración del Gobierno Provincial para gestionar de manera conjunta a nivel nacional. El objetivo, según explicó, debe ser la obtención de «algún tipo de subsidio para comprar terrenos y construir viviendas», dado que muchas familias «han perdido todo».
Desde el gremio ya han identificado a cinco afiliados que residían en la zona de desastre, específicamente en el barrio Sismográfica. «Estamos esperando ver la forma en que los van a reubicar. Por ahora es una contención inmediata, pero posteriormente hay que llegar al tema de las viviendas, que es fundamental», sostuvo.
El Parque Saavedra como refugio
En cuanto a la logística de emergencia, González confirmó que el Parque Saavedra está funcionando activamente como centro de evacuación. Tras un pedido del Municipio, la entidad puso a disposición sus instalaciones y actualmente aloja a adultos mayores provenientes de una residencia.
«Respondieron favorablemente y hay gente muy eficiente, enfermeros que saben bien su trabajo», destacó sobre el operativo de salud desplegado en el predio. Además, indicó que están gestionando la llegada de elementos de limpieza —uno de los insumos más requeridos— a través de la federación y la obra social, sumado a las donaciones de particulares que, si bien en un momento se enviaron a la cordillera, ahora se concentran en la demanda local.
