Estrés y cambios de conducta: las claves de Salud para contener a la primera infancia tras la evacuación

Organismos de salud explicaron que es esperable un «retroceso en conductas» en niños de 1 a 7 años, como volver a orinarse o pedir chupete. Recomiendan no regañar, mantener rutinas flexibles y priorizar el afecto físico, advirtiendo que estos cambios pueden durar hasta seis semanas.

viernes 23/01/2026 - 18:00
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En el marco de la emergencia que afecta a la zona norte, la red de organismos de salud provinciales y municipales focalizó su atención en el impacto emocional que sufren los más chicos.

Bajo la consigna «Cuidando a los más pequeños en momentos difíciles«, las instituciones difundieron una serie de pautas destinadas a padres y cuidadores de niños y niñas de 1 a 7 años, un grupo etario particularmente vulnerable a los cambios bruscos de entorno.

Los especialistas del Hospital Regional y el Departamento de Salud Mental advirtieron que, ante situaciones de estrés agudo, es habitual que aparezcan lo que denominan «conductas regresivas«. Esto implica un retroceso temporal en el desarrollo: niños que ya controlaban esfínteres pueden volver a orinarse en la cama, otros retoman el hábito de chuparse el dedo, piden chupete nuevamente o comienzan a hablar como cuando eran más pequeños.

Además de estas regresiones, el cuadro puede completarse con otras señales de alerta. Es frecuente observar una marcada ansiedad de separación, manifestada como un miedo intenso a que sus padres se alejen, o cuadros de irritabilidad con llanto frecuente y enojos. También suelen aparecer alteraciones del sueño, como pesadillas o despertares nocturnos, y una tendencia al «juego repetitivo», donde el niño recrea constantemente la situación vivida con sus juguetes como mecanismo para procesarla.

Validación y paciencia

Frente a este escenario, la guía de primeros auxilios psicosociales enfatiza la importancia de la validación emocional. La recomendación central para los adultos es no regañar a los niños por estas conductas regresivas, ya que son respuestas adaptativas que pueden persistir hasta seis semanas. Por el contrario, se sugiere utilizar frases tranquilizadoras como «estamos a salvo ahora» para reforzar su seguridad.

En cuanto a la organización diaria en los centros de evacuados o alojamientos temporales, los expertos aconsejan mantener la seguridad física teniendo a los menores cerca en todo momento y evitando separaciones innecesarias que aumenten su angustia. Asimismo, proponen establecer rutinas flexibles, intentando sostener horarios mínimos de comida y sueño para devolverles cierta estructura, y priorizar el afecto físico, dado que el juego y los abrazos son herramientas fundamentales para calmar su sistema nervioso.

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