Iván Nicolás Adamczuk, de 33 años, se fue de vacaciones a Brasil junto a sus dos hijos. Uno de ellos, Felipe, de 2 años, empezó a sentirse mal el primer día del viaje, y cuando su padre lo llevó al hospital, le descubrieron un cáncer avanzado.
Iván y sus hijos viven en Resistencia, provincia del Chaco, y el 24 de enero se fueron a visitar Canasvieiras, donde vive la abuela de los nenes. A las horas de subir a la combi para dirigirse allá, el nene más chico empezó a sentirse mal y se encendieron las alertas.
“Él estaba irritable, estaba con falta de apetito, no quería jugar, no quería hacer nada. Pensamos que era por el estrés del viaje, que extrañaba a su mamá, porque viajamos solitos los tres con el otro hermano (Valentín, de 5 años)“, contó Iván en diálogo con TN.
Pasadas las horas en las que Felipe no quiso comer, su padre decidió llevarlo al UPA (Unidad de Pronta Atención): “Ahí le hacen los primeros estudios y le recetan unos medicamentos para la flora intestinal, porque creían que estaba empachado“.
“Cuando vi que no mejoraba, volvimos a la guardia. Le practicaron una radiografía ycreyeron que era materia fecal retenida. Entonces, le practicaron un enema. En ese enema, salió muy negra y de color raro”, explicó.
Luego de esta situación, el médico de guardia notó que era algo más que una simple molestia estomacal, y lo derivó al Hospital Infantil Joana de Gusmão, donde le practicaron una tomografía en el área abdominal para descartar otra posible patología.
“En la tomografía le salió una mancha negra en el tórax, y ellos presumían que podía ser neumonía, entonces lo internaron en terapia común”, indicó Iván.
Sobre esto, el hombre agregó que luego de unas horas interminables de espera, le aplicaron varios medicamentos a Felipe y analizaron sus estudios de sangre, porque crecía la sospecha de que se tratara de un tumor.
“Cuando nos confirman que era eso, nos trasladaron a terapia intensiva. Estuvimos internados dos días hasta que le practicaron unas biopsias. El primer resultado que sale de la médula espinal, confirma que era un neuroblastoma”. Se trata de un tipo de cáncer que se origina en el sistema nervioso, que afecta principalmente a nenes menores de 5 años.
Iván está separado de la madre del chico, pero se mantuvieron en contacto permanente a través del celular para comunicarles las novedades.
Ella viajó a Florianópolis el primer día en el que Felipe se sintió mal, porque hasta ese momento seguían creyendo que su molestia era producto del estrés.
María de los Ángeles Solís, la mamá del nene, se había ido de vacaciones con Felipe los primeros días de enero, también a Brasil, pero a la ciudad de Torres. En ese primer viaje, el chico presentó los primeros indicios de lo que le ocurría, pero nada tan grave como lo que pasó después.
“Parecía un empacho, estaba sin apetito y rechazaba algunas comidas. Muy esporádicamente tenía hematomas en su cuerpo, o sea, como moretones, pero pequeños. Después se fue pronunciando un cansancio, una especie de fatiga o desgano en él“, contó.
Durante las primeras vacaciones con su madre, Felipe seguía sintiéndose parcialmente bien. Hacía cosas características de un nene de dos años. “Él corría, caminaba, se caía, se levantaba. Era un nene normal, jugaba en el agua, se reía”, explicó la mujer.
“El cáncer ya está haciendo metástasis por todo su cuerpito. Felipe no tiene ni un metro de altura. Está traumatizado por toda la cuestión médica, solo sabe decir que no cuando alguien se acerca. Fueron muchos estudios, extracciones, agujas. Tuvo tres punciones en la médula, en el tórax, infinidad de cosas”, señaló la madre.
“Yo fui a Brasil con la idea de buscarlo y volver a la Argentina. Cuando llegué a la guardia, la doctora me dice: ‘no mamá, acá tenemos para varios días”, contó.
Sobre el impensable diagnóstico, María dijo: “Fue un golpe muy fuerte para toda la familia. No se lo deseo a nadie”. Iván, por su parte, expresó: “No tengo palabras para describir lo que fue ese momento. Cuando me terminan de confirmar que era un tumor, fue un balde de agua fría para mí”.
“Nunca me lo esperé, porque no tenía un indicio o un síntoma como para creer que se estaba gestando un tumor en su cuerpo”, añadió.
Según explicaron los padres, el estado de salud del nene es algo que varía día tras día. Hasta el momento, permanece estable, pero a veces tiene recaídas. El día de hoy esperan arrancar con la primera quimioterapia general, para frenar el avance del tumor.
La familia espera que Felipe se estabilice para trasladarlo al Hospital Garrahan. Desde el gobierno de Chaco y de Corrientes (de donde es la madre del nene) se acercaron a la familia para ayudar y acelerar los trámites.
