Enorme preocupación de los bancos por la crisis petrolera

Las entidades bancarias hoy le prenden una vela al crudo. En enero de 2007, el barril de petróleo se vendía a poco menos de US$50, con una caída del 36,35%. 6 meses después, en julio…

sábado 27/02/2016 - 11:55
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Las entidades bancarias hoy le prenden una vela al crudo.

petroleo crudo baldeEn enero de 2007, el barril de petróleo se vendía a poco menos de US$50, con una caída del 36,35%. 6 meses después, en julio de 2007, el petróleo repuntó hasta casi US$78, respaldado por una fuerte demanda de Asia. El otro gran desplome de los precios del petróleo de la década ocurrió durante la 2da. mitad de 2008. La fuerte demanda de Asia, así como la nueva inyección de efectivo de los inversores, que descubrían el sector de las materias primas, catapultó el petróleo a más de US$147. Pero, durante enero de 2009, el barril de crudo estaba a US$ 32 por barril. Los precios subieron hasta US$73 en junio de 2009. La Primavera Árabe de 2010 y la crisis de Libia provocaron una subida de los precios del petróleo en 2011. Y la crisis de la deuda griega lastró tanto los valores como las materias primas, haciendo descender los precios con respecto a los máximos registrados anteriormente. Además, el esperado descenso de la demanda de energía, así como las preocupaciones provocadas en torno a una posible recesión, hicieron bajar los precios hasta US$ 75 en septiembre 2011, dejándose un 34% de su valor. Luego, Irán, enfurecido por las sanciones impuestas contra sus ambiciones nuc leares, tenía muertos de miedo a los inversores, que creían que el régimen persa podría cerrar el Estrecho de Ormuz, lo que habría resultado en una reducción global de la energía. Estos temores desembocaron en un repunte de los precios del petróleo, que se situó en US$ 110 por barril en marzo de 2012, con un avance del 47% con respecto a los mínimos de noviembre.

El precio del barril de petróleo Brent (el del Mar del Norte, ha subido más +2%, hasta alcanzar los US$36, ante la mejora de las expectativas de una reducción de la producción de petróleo y el aumento de la demanda de naftas en Estados Unidos.

El 11/02 fue un día negro para las petroleras y, en resonancia, para las bolsas del mundo. En esa jornada, el petróleo llegó a los US$ 26 por barril, la cifra más baja en casi 13 años.

La baja histórica consiguió hacer lo que parecía imposible: Arabia Saudita llegó a un preacuerdo con Catar, Rusia y Venezuela, para congelar la producción a niveles de enero de 2016, y frenar así la caída del precio del barril. El preacuerdo hizo que el oro negro volviera a subir y alcanzara los US$ 34 el barril (el Brent europeo), y casi US$ 30 (el West Texas), lo que despertó la exaltación de los mercados del mundo, seriamente golpeados por el declive.

Sin embargo, días después, el pecio volvió a caer levemente… para terminar otra vez en alza, vaiven en medio de controversias entre los países que alcanzaron el acuerdo vs. Irán, que se niega a sumarse. El gobierno de Teherán tiene muchisimo petróleo en depósitos porque durante los años cuando USA le impuso un bloqueo comercial parcial, sin embargo continuó la extracción. Ahora que hay normalización con USA, ambiciona colocar todo ese crudo.

El ministro de Petróleo iraní, Bijan Zanganeh, dijo que le parecía una “broma” que los países que estuvieron incrementando su producción durante años (mientras Irán estaba impedido de ofrecer la suya por las sanciones económicas impuestas sobre el país), ahora propongan que hay que congelar la producción, dejando en claro que su país no adherirá al acuerdo.

Algunos expertos sostienen que sin un recorte de la producción (no ya un congelamiento), el petróleo no podrá sostener una tendencia alcista. Pero la posibilidad de recortar ha sido descartada de lleno por el ministro de Petróleo de Arabia Saudita, Alí Al Naimi, quien aseguró -durante la conferencia energética internacional IHS Ceraweek, que se celebra en Houston (Texas, USA)-, que en ninguna reunión se ha hablado de reducir la producción de crudo.

“Reducir la producción de bajo costo -como la de Arabia Saudita- para subsidiar suministros más caros, tan solo retrasaría un ajuste inevitable en los precios”, dijo Al Naimi, en referencia tácita a los yacimientos no convencionales (el ‘shale’ o ‘fracking’) que abundan enUSA y que requieren técnicas costosas de extracción, como la fracturación hidráulica. “Los productores de estos barriles de alto costo deben encontrar una manera de reducir sus gastos, conseguir dinero prestado o simplemente liquidar el negocio”, sentenció Al Naimi.

Bank of America: “el barril de crudo estará entre US$ 55 y US$ 75”

Mientras tanto, el Bank of America Merrill Lynch pronosticó que este año y bajo las condiciones actuales, el crudo llegará a superar los US$ 50 el barril.

Para el banco estadounidense, el precio del petróleo se situará entre los US$ 55 y los US$ 75 en el período comprendido entre 2016 y 2020. “Los precios ya han caído demasiado”, explica el informe que presentaron.

El Bank of America argumenta que el actual escenario de precios bajos estimulará el incremento de la demanda, hasta el punto de que el escenario pronosticado de entre US$ 55 y US$ 75, provocará un incremento adicional del consumo mundial de 5,9 millones de barriles al día. Asimismo, con estos precios, “el consumo se acelerará en regiones como Asia”.

Así, el banco espera que a mediano y largo plazo se reestablezca el equilibrio entre la oferta y la demanda. Es elemental para el negocio de los prestamistas que se revierta la tendencia a la baja y se mantenga el precio en alza, porque de lo contrario, los bancos y no sólo las petroleras sufrirán consecuencias de la depreciación que impacta en su capacidad de repago de los préstamos cedidos por unos y tomados por los otros.

De hecho, ya las están sufriendo. El portal de CNN Money, afirmó: “Olvídate del petróleo. Es el momento de preocuparte por los bancos.”

El Deutsche Bank (Alemania) ha perdido cerca de 31% de su cotización bursátil en lo que va del año, Unicredit (Italia) ha caído 35%, Credit Suisse (Suiza) registra una depreciación del 30%. Barclays, BNP Paribas, Société Générale y UBS han perdido alrededor del 20% de su valor desde el comienzo de 2016 hasta la 1ra. semana de febrero.

Los bancos tienen miles de millones invertidos en el sector energético

En un contexto en que China está desacelerándose (bah, +6,9% de crecimiento anual es muy malo para Beijing pero sería excelente en cualquier otro país) la economía estadounidense está perdiendo impulso y algunos de los mercados emergentes se han hundido en la recesión, la recuperación de los bancos depende en gran parte de la recuperación del precio del crudo.

“Muchos bancos han hecho grandes inversiones en grandes proyectos petroleros, solo para ver quebrar a las compañías detrás de ellos a medida que los precios colapsan. Al menos 42 compañías petroleras de Norteamérica se han declarado en bancarrota desde comienzos de 2015”, explica CNN Money.

“El declive en los precios del petróleo a niveles en gran medida no previstos marca un gran signo de interrogación sobre todos los préstamos hechos para apoyar la industria en tiempos de bonanza”, le explicó Nicholas Colas, director de Estrategia de Mercado de la correduría ConvergEx, a CNN Money.

Entre los mayores afectados estarían Wells Fargo, JP Morgan Chase y Citigroup, que tienen miles de millones de dólares prestados al sector energético, y ya están apartando fondos destinados a cubrir las pérdidas que se esperan.

Pero ¿qué tan grandes serán estas pérdidas dependerá de cómo evolucione el precio del crudo?

Goldman Sachs: El acuerdo OPEP tendrá escaso impacto

Hay quienes discrepan con el pronóstico del Bank of America. Por ejemplo, analistas de Energy Aspects, que estudia el comportamiento de los mercados energéticos, le revelaron a la agencia de noticias Reuters que «a estos niveles, incluso si la OPEP (Organización de Países Exportadores de Pteróleo) llega a un acuerdo para congelar la producción de crudo, el efecto será muy pequeño sobre los balances en los próximos meses».

Para Richard Jeffrey, de Cazenove Capital Management CIO, el precio no estará tan bajo a fin de año como a principios, pero tampoco habrá una recuperación sustancial.

Su argumento se basa en que el acuerdo que están discutiendo Arabia Saudita, Rusia y otros, difícilmente se sostenga.

El problema, según le reveló al portal Bloomberg, es que mientras los precios del petróleo continúen bajos, muchos productores afrontan una enorme presión fiscal en países como Venezuela y hasta Rusia, y se verán obligados a producir más para compensar por el precio caído.

Ryan Chilcote, de Bloomberg, apunta en esa dirección. Según él, muy poco puede hacer el congelamiento de producción por solucionar el problema de la sobreoferta que tiene el mercado, además de que el acuerdo es contingente a que otros países (Irán) participen en él, y difícilmente lo harán.

La banca de inversión Goldman Sachs aseguró que la decisión de la OPEP de congelar, no revitalizará los precios del crudo.

El acuerdo alcanzado entre Arabia Saudita y Rusia de congelar la producción tendrá “escaso impacto en el mercado petrolero como se propuso, en tanto se mantiene una elevada incertidumbre respecto de que llegue, incluso, a materializarse», dijeron analistas de la banca.

La entidad de inversión Morgan Stanley apuntó en la misma dirección. Sus expertos le revelaron a Reuters que la ralentización china hará que la demanda de crudo vaya en caída, por lo tanto, el ansiado equilibrio entre oferta y demanda no se materializará antes de 2017.

El Banco Mundial presentó en enero un informe en que predijo que el crudo estará a US$ 37 este año. La Agencia Internacional de Energía (AIE) predijo que el mercado de petróleo comenzará a reequilibrarse recién en 2017, ya que por el momento continuará la sobreoferta.

«La mayor transferencia de riqueza en la historia de la humanidad”

Pero no todos los sectores han salido perdiendo con la caída del crudo.

Richard Jeffrey destaca que la coyuntura bajista ha sido positiva para algunos sectores, especialmente los consumidores dentro de las economías occidentales, que se han beneficiado de los precios más baratos de la energía.

El economista Francisco Blanch, del Bank of America, aseguró en una comunicación a sus clientes que la caída sostenida del crudo es positiva, porque supone una transferencia de renta (la mayor de la historia) hacia los consumidores, que pueden obtener más bienes y servicios con el mismo nivel de renta.

Blanch argumenta que si se prolonga un poco más en el tiempo el descenso del crudo, “se pasarán US$ 3.000 millones al año desde los productores hacia los consumidores, dando pie a la mayor transferencia de riqueza de la historia humana”.

Él sostiene, sin embargo, que esto podría no desarrollarse así ya que existe evidencia de que la caída del crudo está teniendo un efecto positivo sobre la demanda. Cuanto más se acentúe la caída, más se acelerará la demanda mundial de petróleo, explica.

¿Qué sectores se han visto especialmente beneficiados hasta ahora?

En China, la venta de vehículos SUV se ha disparado +60% interanual en los últimos 3 meses, mientras que el resto de ventas de vehículos han crecido +22%, según el portal español El Economista.

En USA, este descenso del crudo y, por ende, de los precios del combustible, se ha traducido en un mayor recorrido de kilómetros por parte de los vehículos: llenar el tanque cuesta menos y hay que aprovecharlo.

El The New York Times destacó que, gracias a la caída del crudo, se salvaron las aerolíneas de Estados Unidos. “La reingeniería del sector aerocomercial después de la crisis de 2008 y el derrumbe de los precios del petróleo durante el último año volvieron a hacer rentables a las 4 principales compañías aérea norteamericanas, que en 2015 lograron ganancias récord de US$ 22.000 millones.”

Son los casos de American Airlines, Southwest, Delta y United, que lograron un vuelco impresionante tras una década de pérdidas, quiebras y ajustes.

Bloomberg: la teoría del “pico de petróleo” caducó

Durante décadas, el pensamiento económico que dominó estuvo signado por la teoría del “pico de petróleo”, explica el portal Bloomberg.

La hipótesis decía que la producción de petróleo a nivel mundial llegaría a un tope, y luego comenzaría a descender a la misma velocidad a la que escaló, derivando en una catastrófica falta de suministro.

Esta teoría está agotada, afirma Bloomberg. “¿Qué pasa si en lugar de agotarse el petróleo sucede que ya nadie está comprando este producto?”, pregunta el portal, que juega con el ‘efecto boom’ que habría si, tal como se proponen las empresas de tecnología y las fabricantes de autos, se comenzaran a comercializar y popularizar los autos con entrada eléctrica.

El mundo se está quedando sin crudo, esa era la idea atrás de la hipótesis del pico de petróleo. Pero, luego aparecieron el fracking, la perforación en aguas profundas y las poco convencionales arenas petrolíferas, y resultó ser que había mucho más crudo en el mundo que lo que alguna vez creíamos.

Los autos eléctricos y la curva “S”

Hoy hay 1.000 millones de autos a gas y nafta en el mundo, y solo un décimo del 1% de ellos tiene una entrada eléctrica.

La OPEP predice que aún en el año 2040, estos conformarán sólo el 1% de los autos circulando.

“Pero no estén tan seguros”, advierte Bloomberg, “consideren la curva S”. La “curva S” es un tipo de gráfico utilizado para describir lo que sucede con las tecnologías novedosas, como en su momento la heladera o el televisor. Los productos empiezan a crecer lentamente y, cuando la gente común entra en contacto con ellos, despegan de golpe. Eventualmente, el mercado se satura de ellos y entran en una meseta, formando la “S”.

Hablar de la “curva S” para autos eléctricos es muy difícil, porque se trata de hacer predicciones para un producto que aún no existe como tal (los autos eléctricos hoy son demasiado costosos, incómodos y no tienen un largo alcance).

“Pero aquí está lo que sí sabemos: en los próximos años Tesla, Nissan y Chevrolet planean empezar a vender autos eléctricos de largo alcance en alrededor de US$ 30.000. Y otras compañías de tecnología y fabricantes de autos están invirtiendo miles de millones en desarrollar una docena de modelos nuevos que estarán listos en los próximos 4 años. Para el 2020, algunos de estos serán más rápidos, más seguros, más baratos y más convenientes” que los de combustibles, explica Bloomberg.

Con la reducción de autos a gas, podría producirse una nueva crisis del petróleo.

Según Bloomberg, el 50% de los autos serán eléctricos para el 2040

Tomando en consideración la crisis del petróleo que empezó en 2014 por exceso de oferta, si llegaran los autos eléctricos para reemplazar al menos una proporción significativa de los autos que circulan en la calle, el petróleo perdería relevancia y la oferta se volvería excesiva otra vez.

Tesla está construyendo fábricas para pasar de producir 50.000 autos eléctricos (2015) a 500.000, para 2020.

Se calcula que cada auto eléctrico reemplaza alrededor de 15 barriles de petróleo por año, y Bloomberg predice que para el 2040, la mitad de los autos serán eléctricos. Por lo tanto, solo queda imaginar un futuro negro para el precio del petróleo.

¿Qué pasaría si la demanda global de crudo empezara a decaer? Billones de dólares invertidos en el oro negro serían perdidos, mientras que otros billones invertidos en las nuevas fuentes de energía, saldrían ganando. El balance de poder entre las naciones, por otro lado, se vería modificado dramáticamente.

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