Embajadas y empresas internacionales en Cuba están revisando sus planes de contingencia y evacuación a raíz de la presión de Washington sobre la isla tras la captura de Nicolás Maduro en Venezuela el pasado 3 de enero.
La preocupación ha escalado en las últimas semanas en sedes diplomáticas y empresariales extranjeras ante la creciente incertidumbre geopolítica en el Caribe y la posibilidad de que Estados Unidos pudiese estar preparando incluso una intervención militar en Cuba, según confirmaron a la agencia EFE cerca de una decena de países europeos y latinoamericanos que prefieren mantener el anonimato.
El caso más destacado en el sector privado es el de la multinacional británica Unilever, que ha evacuado ya a las familias de sus trabajadores extranjeros en el país, según confirmaron a EFE dos fuentes cercanas a la compañía, que fabrica en la isla productos de higiene, belleza y limpieza.
La decisión de la empresa refleja el nivel de alarma que existe entre las corporaciones internacionales con operaciones en territorio cubano, donde la combinación de amenazas geopolíticas y el colapso económico genera un escenario sin precedentes en décadas.
El dicator de Cuba, Miguel Díaz-Canel
“Es nuestra responsabilidad revisar los planes y preparar escenarios”, aseguró a EFE una diplomática en La Habana que prefiere no dar su nombre debido a la sensibilidad del tema.
Las legaciones diplomáticas están actualizando sus planes de evacuación y sus listados de nacionales residentes en Cuba, en ocasiones llamando uno a uno a sus ciudadanos para verificar los datos. Algunas embajadas se están abasteciendo para poder soportar largos períodos sin corriente eléctrica, combustibles y agua, eventualidades que entienden se pueden producir por la combinación del actual contexto de crisis total en la isla y la creciente presión estadounidense.
Entre el sector privado, varias filiales de empresas internacionales contactadas por EFE reconocen, en privado, que la incertidumbre geopolítica les ha llevado a replantear con sus casas matrices la actividad en Cuba. Los dos motivos que alegan son una potencial intervención militar estadounidense, por quirúrgica que pueda ser, y el impacto sobre su actividad del grave deterioro económico del país, especialmente con el aumento de los apagones y la crítica escasez de combustibles.
Algunas firmas internacionales aseguran contar con una reserva de carburantes para sus operaciones manufactureras, pero advierten que si se cortan definitivamente los envíos desde Venezuela y México mantener la producción será insostenible.
Todo esto se da en un contexto en el que Donald Trump firmó una orden ejecutiva para imponer aranceles adicionales a los bienes importados desde países que vendan o suministren petróleo al régimen de Cuba. El objetivo es proteger los intereses estratégicos de Washington frente a lo que el presidente norteamericano considera “acciones malignas” de La Habana en el plano internacional.
Reservas de petróleo para apenas 15 días
La crisis energética que atraviesa la dictadura cubana ha alcanzado niveles críticos. Según datos de la consultora Kpler publicados por Financial Times, Cuba cuenta con reservas de petróleo suficientes para apenas 15 o 20 días. En lo que va de 2026, la isla solo ha recibido 84.900 barriles de petróleo debido a una única entrega mexicana realizada el 9 de enero, lo que representa poco más de 3.000 barriles diarios, una cifra muy inferior al promedio de 37.000 barriles diarios aportados por todos los proveedores en 2025.
Según datos de la consultora Kpler publicados por Financial Times, Cuba cuenta con reservas de petróleo suficientes para apenas 15 o 20 días
La analista de Kpler Victoria Grabenwöger explicó a Financial Times que la suma de este cargamento a los 460.000 barriles disponibles en inventario a inicios de año permitiría cubrir solamente entre 15 y 20 días de consumo.
El desencadenante inmediato de la crisis radica en el endurecimiento de la presión estadounidense sobre los proveedores regionales. Estados Unidos ha lanzado varias advertencias directas a Cuba desde la captura de Maduro el pasado 3 de enero y ha forzado el cierre del suministro de petróleo venezolano a La Habana, cuando Caracas había sido hasta ahora su principal proveedor.
El último cargamento de petróleo venezolano, vital para la generación eléctrica, se recibió en noviembre, según Kpler. México, que en 2024 se consolidó como principal proveedor de la isla, suspendió envíos tras las crecientes amenazas de Washington. La presidenta Claudia Sheinbaum sostuvo que la decisión sobre los despachos de crudo corresponde a México y definió las entregas como una “decisión soberana”, aunque reconoció que parte de los envíos obedecen a contratos con Petróleos Mexicanos y a ayuda humanitaria.
Trabajadores ondean la bandera cubana a media asta en la Tribuna Antiimperialista, cerca de la embajada de Estados Unidos en La Habana, Cuba, el lunes 5 de enero de 2026, en memoria de los cubanos fallecidos dos días antes en Caracas, Venezuela, durante la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses.(Foto AP/Ramón Espinosa)
El presidente estadounidense Donald Trump aseguró esta misma semana que, tras el cerrojazo energético, Cuba estaba “a punto de caer”, reincidiendo en su tesis del fracaso económico de la isla. El republicano ya ha ido más allá al apuntar que lo único que quedaba por hacer en Cuba era “entrar y destruir el lugar”.
Su secretario de Estado, Marco Rubio, dijo tras la captura de Maduro: “Si estuviera en La Habana, estaría preocupado, aunque fuera un poco”. El propio subsecretario de Estado Christopher Landau aseguró este miércoles que Washington desearía que este mismo 2026 los cubanos puedan “ejercer sus libertades fundamentales”, en una clara referencia a un cambio político en la isla.
Los analistas energéticos consultados por Financial Times coinciden en lo delicado del escenario. Jorge Piñón, de la Universidad de Texas, advirtió que Cuba tiene “una crisis importante en sus manos si no llegan más cargamentos en las próximas semanas”.
Gonzalo Monroy, consultor energético en Ciudad de México, alertó que “si ahora solo le queda México y México no puede exportar, Cuba tiene un problema enorme”. Nicholas Watson, de la consultora Teneo, consideró que la crisis económica amenaza la viabilidad misma del régimen cubano. Ricardo Pascoe Pierce, ex embajador de México en Cuba, advirtió sobre el riesgo de una “provocación militar” si Estados Unidos decide incautar crudo mexicano con destino a la isla.
La tensión más grave en décadas
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el secretario de Estado, Marco Rubio
Los desencuentros entre Estados Unidos y Cuba se remontan al triunfo de la revolución en la isla en 1959, que contrarió a Washington políticamente, en el contexto de confrontación de la Guerra Fría, y económicamente, por la oleada de nacionalizaciones que supuso.
La relación bilateral desde entonces ha experimentado recurrentes escaladas de tensión, entre las que destacan la invasión de Bahía de Cochinos en 1961, la crisis de los misiles en 1962, el éxodo migratorio masivo del Mariel en 1980 y el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate en 1996.
La situación actual se posiciona entre las más tensas entre ambos países, a juicio de los expertos, que destacan tanto la actual asertividad de Washington, que no descarta la opción militar, como la crisis total en la que se encuentra Cuba, la peor en décadas.
La situación actual se posiciona entre las más tensas entre EEUU y Cuba (REUTERS)
El impacto sobre la población cubana se manifiesta en la intensificación de los apagones casi diarios y en el agravamiento de dificultades económicas. La economía de la isla atraviesa una profunda recesión, con caídas sostenidas en los ingresos turísticos y en la producción agrícola, mientras que la dependencia de proveedores externos complica aún más el panorama.
En respuesta, el dictador Miguel Díaz-Canel recurrió a las redes sociales para afirmar que la presión extranjera y las amenazas no impedirán que el régimen persevere en su rumbo. “La crudeza de estos tiempos y la brutalidad de las amenazas contra Cuba no nos detendrán”, manifestó el gobernante cubano.
La confluencia de presión estadounidense, colapso energético y aislamiento internacional plantea interrogantes sobre la capacidad del régimen cubano para sostener sus estructuras de poder sin acceso garantizado a combustibles, un escenario que podría forzar transformaciones políticas o profundizar aún más la crisis humanitaria que padece la población de la isla.
