La emergencia geológica registrada en el cerro Hermitte habría modificado drásticamente la cotidianeidad de numerosas familias del sector, quienes debieron abandonar preventivamente sus viviendas ante los movimientos de suelo. En este complejo escenario de vulnerabilidad, los vecinos continuarían a la espera de definiciones técnicas que garanticen la estabilización del terreno y la seguridad de sus hogares.
Bajo la premisa de que su «único afán y deseo es volver a habitar» sus casas, la comunidad habría delineado una serie de requerimientos urgentes para mitigar los riesgos. Entre las principales solicitudes, destacarían la necesidad imperiosa de contar con un plan de gestión hídrica que permita estabilizar el cerro antes de la llegada de la temporada de lluvias.
Además, el petitorio incluiría la necesidad de contar con una mayor transparencia contractual, solicitando que se exhiban los pliegos y contratos de las posibles intervenciones. A esto le sumarían el pedido por la pronta restitución del servicio de gas para aquellas familias que aún permanecen en el área, y el establecimiento de un canal de comunicación oficial, directo y periódico que evite intermediarios.
El pedido de aptitud en la gestión
Finalmente, el comunicado vecinal abordaría la necesidad de contar con equipos preparados para hacer frente a una crisis de esta magnitud. En el texto, los residentes habrían señalado que la resolución del conflicto requeriría estrictamente de «aptitud» técnica y de gestión.
En ese marco, habrían sugerido que, si la complejidad de la emergencia extraordinaria superara las capacidades de quienes actualmente coordinan las tareas, resultaría prudente que dieran «un paso al costado». Esta medida, según habrían manifestado, permitiría ceder el espacio a personal especializado que logre elaborar un programa y un plan de acción concreto para salvaguardar el futuro del barrio.
