El problema de la natalidad en el mundo: ¿por qué en Argentina cae a mínimos históricos?

La tendencia hacia sociedades más longevas marca un cambio: habrá más ancianos y menos niños en el futuro. Los cambios en la crianza y en las familias impulsan reformular políticas y actualizar debates.

viernes 02/01/2026 - 19:59
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El mundo enfrenta un descenso histórico de la natalidad y de la fecundidad. Las razones son multicausales y, en Argentina, el promedio de hijos por mujer cayó más de un 40% en la última década, alineando al país con patrones demográficos de Europa occidental.

Los hogares sin hijos ya son mayoría. ¿Cómo serán las ciudades del futuro con el efecto de la longevidad como eje transversal y paradojal?

Estos fenómenos imponen desafíos urgentes sobre el futuro del mercado laboral, la sostenibilidad de los sistemas de previsión social y de la salud pública; y la necesidad de reformular políticas públicas para adaptarlas a las nuevas realidades demográficas.

“El cambio en el equilibrio de las poblaciones es innegable en el mundo entero”, afirmó a Infobae, Susana Sottolidirectora regional para América Latina y el Caribe del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) desde la Ciudad de Panamá, y subrayó la magnitud de la transformación: “En 1950, el promedio era de cinco hijos por mujer, y para 2025, apenas llega a dos hijos por mujer”.

Desde su perspectiva, Sottoli analiza el tema en América Latina, que actualmente atraviesa una crisis en la libertad reproductiva: “Hay una brecha entre el deseo de tener más hijos y la realidad. La mayoría de las parejas hubiera querido tener más hijos. Es decir, no han podido ejercer plenamente la libertad reproductiva”.

Una clave, baja el embarazo adolescente

Sottoli destacó un tema que atraviesa la crisis de la natalidad en el mundo y que considera positivo: la disminución en los embarazos adolescentes, de 15 a 24 años: “En el caso argentino bajó un 60%”. Sin embargo, Sottoli señaló que muchas mujeres asocian la dificultad para ampliar la familia a condiciones económicas y laborales precarias en las que viven, junto con la falta de acceso a servicios de cuidados y de salud.

Si bien la baja del embarazo adolescente es una realidd de la región, hay que decir también, que se trata de un descenso lento, especialmente en América Latina.

Cada vez es más difícil decidir cuándo y cuantos hijos tener. Persisten problemas para acceder a buenos cuidados y a la salud, sobre todo para las mujeres”, afirmó la funcionaria de las Naciones Unidas. Advirtió también sobre políticas coercitivas sobre la natalidad: “En algunos países se proponen políticas coercitivas, como lo hizo Japón, China y varias naciones europeas, para desalentar tener varios hijos. Una clara violación de los derechos reproductivos de las personas”.

Un demógrafo en mi sopa

En diálogo con Infobae, el economista (UBA) y demógrafo Rafael Rofman subrayó el papel paradojal de la longevidad y de la baja natalidad en la agenda global: “En los últimos 15 o 20 años aprendimos que vamos a asistir a sociedades más longevas debido a diversos factores. La baja natalidad influye, pero más aún, la extensión de la vida gracias a los avances médico-científicos”.

Rofman explicó que la disminución de la natalidad no es reciente: “Estamos, sin ninguna duda, en las tasas de natalidad más bajas de la historia. Es un proceso que comenzó hace unos 200 o 300 años con la Revolución Francesa. Hoy, salvo algunos grupos religiosos o poblaciones muy vulnerables, la ‘fecundidad natural’ —siete u ocho hijos por mujer— casi ha desaparecido”.

Rofman es Magister en demografía social y doctor en demografía de la Universidad de California, e Investigador principal en el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la equidad y el crecimiento (CIPPEC).

¿Cómo resolvemos esta idea del siglo XXI que nos propone sociedades cada vez más longevas, y hay muchos deberes que las sociedades no estamos haciendo? En salud pública tenemos índices malos, obesidad, hipertensión, las ciudades no son amigables, los sistemas previsionales están en el siglo XV y la gente sigue siendo expulsada del mercado laboral a los 60 años. ¿Cómo empezamos a desanudar este ovillo?

Rafael Rofman: Cuando hablamos de qué pasa con la expectativa de vida (mortalidad) y la longevidad (inmortalidad), lo que estamos siempre discutiendo son dos procesos, que están muy unidos, pero que no son los mismos. Uno es entender cuán longevos podemos llegar a ser, hasta dónde podemos vivir, cuál es el límite de la vida humana. Y otra es, qué hacemos, qué podemos hacer, cuán exitosos somos en lograr que la enorme mayoría de nosotros, de los humanos, vivamos hasta cualquiera sea ese límite, si existe.

Una cosa es que haya gente que está investigando con biología molecular y otras técnicas que, la verdad, yo no termino de entender, pero están tratando de encontrar la forma de que podamos vivir 110, 120, 130 o hasta 150 años. Pero otra cuestión distinta es cómo hacemos para llegar a la edad que lleguemos y no morirnos antes, o sea, cómo lograr llegar bien hasta esa edad.

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