El hábito que Paulo Dybala dejó de lado para casarse con Oriana Sabatini: “Lo hice por mi mujer”

El futbolista se sinceró sobre el cambio inesperado que asumió por amor a la cantante y cómo una simple advertencia lo motivó a dejar atrás un hábito de toda la vida antes de pasar por el altar

martes 17/02/2026 - 11:22
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En medio de una charla distendida, entre risas y confesiones inesperadas, Paulo Dybala sorprendió al revelar un detalle íntimo que marcó un antes y un después en su vida personal. No tuvo que ver con una lesión, un pase millonario ni una final decisiva. Fue algo mucho más cotidiano: dejar de comerse las uñas para poder casarse con Oriana Sabatini, indica Infobae.

El delantero habló del tema en una conversación relajada con el ex rugbier Agustín Creevy, quien abrió el intercambio con una pregunta directa: “¿Cómo estás de manos vos?”. La respuesta fue sincera y sin vueltas. “No, normal”, contestó el mediocampista ofensivo de la Roma, aunque enseguida admitió que durante años fue un hábito difícil de controlar.

“Yo me comía las uñas a morir”, confesó. La frase, dicha con naturalidad, dio pie a que relatara el momento que lo llevó a cambiar definitivamente. Según explicó, hubo una advertencia que lo hizo reaccionar: “Un día me dijeron: ‘Si vos te seguís comiendo las uñas, así no nos podemos casar’”.La conciliación entre el controlLa conciliación entre el control de la ansiedad y la vida personal fue clave para que Paulo Dybala abandone definitivamente su costumbre de morderse las uñas

Lejos de tomarlo como un comentario al pasar, el futbolista lo internalizó. “Esto lo hice por mi mujer”, afirmó con contundencia. Y recordó el instante exacto en el que decidió modificar el hábito: “El día que le propuse casamiento, dentro mío dije: ‘Es verdad, no puedo llegar con las uñas así’”. “Las fotos, viste”, explicó, dejando en claro que para él no era un asunto menor. “Era un desastre con las uñas”, agregó, reconociendo que el problema era más profundo de lo que parecía.

Creevy, que también admitió tener el mismo hábito, intentó indagar si había recurrido a algún método externo para dejarlo. “¿Te pusiste algo para pintarte?”, preguntó, en referencia a esos esmaltes de sabor amargo que suelen recomendarse. Pero la respuesta fue tajante: “Nunca más, nada. Mental”. “Yo me comía las uñas todos los días. Era horrible”, recordó.

En el intercambio también surgió el contexto en el que el hábito aparecía con más fuerza. Dybala reconoció que la ansiedad jugaba un papel clave, especialmente en situaciones vinculadas al fútbol. “A mí me pasaba mucho en los partidos. De ver partidos por la tele y ponerme nervioso”, contó. Creevy, empatizando, agregó: “Es feo ver a la persona así. Yo estoy intentando cambiarlo también”. Y el delantero, lejos de juzgar, respondió con comprensión: “Lo súper entiendo”.Dybala relató que la propuestaDybala relató que la propuesta de matrimonio a Oriana Sabatini marcó el momento en que decidió cambiar su hábito por completo

Después de dos años y medio desde la recordada y romántica propuesta de matrimonio de La Joya, se mantuvo fiel a su palabra y nunca más volvió al hábito de llevarse las uñas a la boca en momentos de tensión. De hecho, hubo casamiento el 20 de julio de 2024 y, ahora, la pareja espera con ansias la llegada de su primera hija en común.

En la recta final de su embarazo, Oriana Sabatini compartió en Instagram una producción de fotos en blanco y negro que encendió las redes y rompió con el imaginario clásico de la “dulce espera” en clave pastel. En cambio, fiel a su identidad, apostó por una estética gótica/black bride: sensual, dramática, total black y con la panza como protagonista absoluta.Oriana Sabatini sorprendió con unaOriana Sabatini sorprendió con una producción de fotos gótica en blanco y negro durante la recta final de su embarazo

Las imágenes, capturadas por el fotógrafo Andrés Gar Luján, muestran a Oriana posando de frente, mirando a cámara y abrazando su vientre con un gesto íntimo y seguro. La elección del blanco y negro potencia el clima editorial y le da a la producción un tono atemporal, casi cinematográfico. A la vez, el contraste de luces y sombras remarca texturas —la piel, el tul, la tela traslúcida— y elimina distracciones: todo está pensado para que el foco sea su silueta y el momento que está atravesando.

El look fue tan simple como impactante. Oriana eligió un conjunto negro de dos piezas —top y prenda inferior—, de líneas minimalistas y sin ornamentos, y lo combinó con un velo de tul negro transparente que cae desde la cabeza y envuelve su figura, creando una especie de “cola” larga que refuerza la idea de novia gótica. Sumó también guantes largos negros, otro detalle clave para el efecto dramático. El resultado: un estilismo que coquetea con lo nupcial, lo ceremonial y lo teatral, pero sin perder su costado íntimo.

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