En medio de un operativo militar a gran escala sobre Caracas y del anuncio del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre la captura de Nicolás Maduro, volvió a quedar bajo revisión el vínculo político entre el líder venezolano y Cristina Kirchner, que incluyó uno de los gestos diplomáticos más relevantes de su relación bilateral.
El pasado 8 de mayo de 2013, la entonces presidenta Fernández de Kirchner encabezó una cena en honor a Maduro en el Museo del Bicentenario y le otorgó la Orden del Libertador General San Martín, una de las máximas distinciones del Estado argentino.
“Esta es una noche de futuro. Nuestra hora es hoy, no hay que demorar esta marcha que se emprendió hace 200 años y debemos redoblar ese paso. Nos convoca el porvenir, esta lucha de 200 años como Néstor y Hugo y los que vendrán”, dijo Fernández de Kirchner durante el acto, antes de colocarle personalmente el collar.
Maduro respondió visiblemente emocionado. “Nosotros recibimos con humildad este sol de San Martín, ojalá, como siempre decía nuestro Comandante Presidente, ojalá podamos merecer y algún día nuestros hijos y nietos puedan decir que estuvimos a la altura de San Martín, de esta condecoración y de los Libertadores”, afirmó.
