Valeria fue asesinada frente al cerro Chenque que se derrumbó varias veces y nunca encontraron la solución y solo quedaron ruinas de una vieja ruta utilizada como paseo y ahora insólito lugar de muerte y soledad. Cerca de un cenotafio… frente a un cerro que era un antiguo cementerio… el emblema, logo e insignia de la ciudad es un cerro que lleva un nombre que significa tumba o cementerio.
La ciudad esta al pie de una tumba.
La “tumba” esta constituida de una arcilla que absorbe agua y después la expulsa, como si el exceso le molestara y quisiera permanecer seca y sin vida… como la ciudad que buscando agua encontró petróleo… como la ciudad que vive sin agua desde su nacimiento.
Cerros y valles de arcilla expansiva por todas partes y un crecimiento desordenado, frenético, impulsivo, ansiosos por no perder la oportunidad de hacer dinero ante el “oro negro” que regulaba el ordenamiento territorial. Donde estaba el petróleo nacía un barrio, un asentamiento. Nadie quiere estar lejos de su sustento diario.
Así nació y creció Comodoro… así nació Sismográfica… inestable, impredecible, como la arcilla expansiva del cerro que lleva el nombre del que fuera el primer presidente del servicio geológico minero argentino Enrique Hermitte.
UNO PUEDE HACER LO QUE QUIERE, LO INEVITABLE SON LAS CONSECUENCIAS
La realidad siempre termina imponiéndose y eso es irremediable. En estas últimas semanas en Comodoro Rivadavia no asistimos a eventos inevitables o inéditos. Asistimos a las consecuencias de hechos que pudieron haberse evitado, pero las decisiones que se tomaron en el pasado son los resultados de este presente.
Desapariciones, muerte, asesinatos, una ciudad tomada por el narco con ajustes de cuentas y crímenes (expresadas por el actual ministro de seguridad provincial quien dijo que la mayor parte de los crímenes y hechos delictivos estaban relacionados con el narcotráfico)… justicia que tarda, gente que se la “tragó” o es víctima de la arcilla expansiva que cuando expulsa el agua y se seca comienza a agrietarse y como los muertos, tiene sus últimos “estertores” que provocan derrumbes?… políticos sin reacción ni respuesta… atrás de las situaciones y muy lejos de poder encontrar soluciones.
Y en el medio ciudadanos aterrorizados y enojados pero sin acción para el cambio. Una paz de cementerio escalofriante.
Como si en esta “tumba” de arcilla en la que estamos ya nos hubiéramos acostumbrado y no nos repugna su olor, la incomodidad o el sabernos resignados y que esto es asi y nunca va a cambiar.
La actual coyuntura de derrumbe en todo sentido en Comodoro es evitable o lo era. En la gran mayoría de los casos las decisiones adoptadas para contribuir al descontrol habitacional en tierras fueron tomadas a pesar de las prohibiciones. Lo que se sufren hoy son las consecuencias
El no decidir tomar acciones mas contundentes después de los asesinatos, muertes o hechos violentos de inseguridad para evitar que vuelvan ocurrir no se adoptaron. Lo que se sufren hoy son las consecuencias.
Somos la consecuencia de la inacción y la desidia. Nada mas. No hay porque sorprenderse. Lamentablemente.
¿Y si la arcilla que se expande, resquebraja y se mueve haciendo temblar la tierra como un terremoto nos quiere decir algo?
¿Los que fueron asesinados o sufrieron las violentas consecuencias de la inseguridad le dicen algo a gobernantes y sociedad para que escuchemos?
“Para que tantas orejas si no saben escuchar”, dice la letra de la canción Aonikenk, que significa gente del sur.
Esta gente del sur que hoy sufre y espera redención.
