En pocos días, el gobierno de Mauricio Macri comenzará a remitir las invitaciones para convocar a dirigentes empresarios y sindicalistas al denominado «diálogo social» que, según adelantó el ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat-Gay, comenzará a ponerse en marcha a mediados de enero.
En este marco, la importancia de la expectativa inflacionaria prevista de cara a 2016 adquiere singular valor porque todo lo que se pone en juego en esta discusión, después de una devaluación de entre 33 y 35% y los aumentos de precios que se sucedieron en los productos de la canasta básica tras la eliminación de las retenciones, es el equilibrio en la participación del ingreso de los asalariados en la economía.
Es decir, que de acuerdo a los números que cierren las negociaciones paritarias y la inflación prevista, también se puede determinar quien resultó ganador después del diálogo social y las negociaciones salariales.
De acuerdo a un sondeo que realizó Tiempo Argentino entre nueve expertos, el costo de vida aumentará este año entre el 30 y el 54,8 por ciento.
Las diferencias entre unos y otros se explican esencialmente por los efectos que a juicio de cada uno tendrán a lo largo del año las medidas económicas que tomó el macrismo desde su asunción el 10 de diciembre. Pero también en las dos semanas previas cuando ya se conocía la decisión de Cambiemos de llevar adelante una devaluación que alteró el tipo de cambio al pasar de menos de $ 10 a una banda que lo sitúa en los últimos días entre $ 13 y $ 13,40.
Entre los economistas, uno de los más optimistas, Daniel Artana, hombre de FIEL, la consultora que acompañó las políticas neoliberales del ex presidente Carlos Menem, estimó que la inflación de este año rondará el 33 por ciento. Artana le dijo al diario La Nación que el dólar aumentará unos $3 y se ubicará entre $16 y $17 al finalizar diciembre porque «las empresas deben remitir utilidades al exterior y las cerealeras no van a liquidar divisas durante todo el año».
Con criterios de análisis coincidentes pero con conclusiones diametralmente opuestas, el ex director del Banco Central, Arnaldo Bocco pronostica un escenario de alto voltaje inflacionario que oscila entre el 41,9 y el 54,8 por ciento.
En este sentido, Bocco cree que los precios estarán muy influidos por la eliminación de los subsidios a los servicios públicos y la quita de las retenciones al trigo y al maíz. Cuando le toca explicar cómo podría evolucionar el aumento del costo de vida, Bocco define tres escenarios posibles. En primer lugar, estima que sí el dólar se posiciona en la franja de los $ 14,92 por unidad, la inflación rondará el 41,9% mientras que en el caso de que la divisa suba a $ 15,80 los precios acelerarían el alza hasta alcanzar el 49,2 por ciento. Por último, el economista heterodoxo cree que el costo de vida escalaría el 54,8% en 2016 si el dólar llega a los $ 16,50.
La economista del Frente para la Victoria (FpV), Fernanda Vallejos pronostica que «tras la devaluación (con su consabido efecto repase) y la eliminación de retenciones que equiparó precios domésticos e internacionales a lo que hay que sumar la elevación de tasas con su consecuente encarecimiento del crédito, la inflación de 2016 no bajará de 38-40 por ciento. Crítica, Vallejos indicó además que «vendrá a sumarse a esta fenomenal transferencia regresiva de ingresos la quita de subsidios que impactará no sólo en las abultadas facturas de las familias sino en los costos del comercio y la industria».
La economista opositora también puso en el centro del debate a Alfonso Prat-Gay y al presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger.
«El aumento de precios no tendría el tinte dramático que hoy adopta si el ministro de Hacienda no hubiese colocado extorsivamente la amenaza del desempleo como cota a la recomposición salarial de cara a las paritarias de forma coordinada con la política de metas de inflación del BCRA, que busca controlar precios con recesión y desempleo», puntualizó Vallejos. El economista de centroizquierda, Cl Lozano también observa en el horizonte un aumento de precios del 38%, quien aclara que «Argentina no necesita aplicar el enfoque de metas de inflación que transforma al salario en una variable de ajuste de la estrategia antiinflacionaria».
Por su parte, Bein y Asociados, la consultora que está a cargo de Miguel Bein, pronosticó a fines de noviembre del año pasado una inflación en torno del 40% pero después cuando el dólar se terminó posicionando a un escalón más abajo moderó la previsión al 36 por ciento. «Construimos un primer escenario para 2016, con un dólar a $13,8 a fines de diciembre de 2015 y un tipo de cambio promedio de $ 14,8 para todo 2016, paritarias en torno al 28% (lo cual requiere un fuerte manejo de la política) y un aumento de la tarifa eléctrica en torno a 350 por ciento. Si esto ocurre la economía en 2016 la economía caería en torno al 2%, con un consumo que lo hace algo más rápido y una tasa de inflación promedio en torno al 40% (34% en la punta), producto de la incorporación del cambio en los precios relativos», explica de forma minuciosa en su informe mensual el Estudio Bein & Asociados. El economista imagina entonces para este año un escenario de caída del PBI con alta inflación (conocido en la jerga como estanflación).
Por su parte, Fausto Spotorno, economista jefe del estudio Orlando Ferreres y Asociados, elogia las medidas que tomó Cambiemos pero también reconoce un aumento del costo de vida para este año cercano al 38%, superior incluso al imaginado por Luciano Cohan de la consultora Elypsis, quien considera que «en 2015 el tipo de cambio terminará en $ 13,20 y, en 2016, en un valor que acompañe la inflación del 30%, a $ 16 en diciembre próximo, que no es una gran devaluación en términos de competitividad».
Para el ex viceministro de Economía, Roberto Feletti, «la combinación de devaluación, baja de retenciones en trigo y maíz, sumado a la liberación del mercado de carnes, busca alinear los precios internos con los internacionales por ende la inflación se acelerará a lo largo del año al compás de la evolución del dólar, los precios internacionales de los alimentos, por lo tanto es difícil que baje del 40%, además falta agregar el efecto de tarifas». En este rango de debate adquiere especial relevancia el análisis de Rogelio Frigerio, quien además de ser ministro del Interior es muy respetado y tiene particular predicamento entre un sector del stablishment económico. Pese a que es muy joven, Frigerio tiene un larga trayectoria en cargos públicos e hilvanó una excelente relación con las provincias a partir de la fundación de la consultora Economía & Regiones (E&R). Pese a que él no puede dar públicamente su visión sobre la evolución de algunos indicadores económicos, E&R pronosticó que la inflación del 2016 rondará el 40% y se lo adjudicó a las políticas erráticas del kirchnerismo.
Más allá de las responsabilidades que Cambiemos, como es previsible le adjudica al kirchnerismo, las perspectivas para este año de economistas herterodoxos y ortodoxos, prevé un contexto económico de inflación alta, un crecimiento nulo o en caída libre, todo lo que hace presagiar un diálogo social complejo y no exento de conflictividad. Se necesita articular un pacto social que defina un sendero de recuperación del poder adquisitivo y ampliación del consumo popular articulado con un pacto de inversión que ponga en marcha un cambio productivo y ahorrador de divisas», sentencia Lozano.

