De ser «el hijo de Valeria Mazza» a convertirse en la esperanza del esquí argentino: La historia de Tiziano Gravier

El segundo de la dinastía Gravier es uno de los integrantes de la delegación argentina que competirá en Milán-Cortina. Sus expectativas para el torneo y su crecimiento dentro de una familia que lo ayudó a forjar una identidad propia.

lunes 09/02/2026 - 7:49
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Tiziano Gravier es el nombre que más sobresale de la delegación argentina que representará al país en los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina. El evento multideportivo se llevará adelante desde el viernes 6 al domingo 22 de febrero.

Por cuestiones obvias, ser el hijo de Valeria Mazza no pasa inadvertido, pero en cuanto a lo deportivo, el joven de 23 años llega como el #1 del ranking sudamericano en la modalidad de slalom gigante y una enorme ilusión en el lomo.

Tiziano esperó cinco años para volver a ser parte de un evento ecuménico de esta magnitud. En 2020, con pandemia de por medio, participó de los Juegos Olímpicos de la Juventud de Laussane y logró un histórico diploma olímpico tras su séptimo lugar en la modalidad de Súper-G. Esta fue la mejor actuación argentina en una prueba individual de esquí alpino.

«Hace cinco años que pienso en este torneo», reconoció a C5N, por lo que se mostró «con muchas ganas de afrontar lo que se viene». La agenda no le dio mucho respiro: tras varios días de trabajo físico y de otro poco de desconexión de la nieve, el miércoles 4 entró en la Villa Olímpica para ya ponerse en el mood olímpico.

El segundo de los Gravier, que clasificó a Milano-Cortina en 2024 por cupo nacional, llega a los Juegos con la vara alta. Las expectativas son las de poder llegar a la segunda manga y estar entre los 15 mejores, aspiración trazada después de un proceso competitivo que incluyó presencia en los circuitos internacionales más importantes del mundo.

«Hace dos años que compito en Copas del Mundo, donde se presentan los mejores 120 esquiadores del planeta. Del circuito me llevé muchas cosas, así que desde el año pasado estoy trabajando muy duro la parte física y la de esquí, donde siento que mejoré muchísimo», evaluó el joven sobre el rendimiento que espera tener en el torneo.

Y si bien admite que le falta «tener la bajada completa», se siente con confianza para finalizar por encima de los 30 mejores esquiadores de la cita olímpica: «Es cuestión de tiempo para que lleguen los resultados positivos, yo sé que van a llegar. Estoy bien parado, así que es solo cuestión de confianza».

Gravier en uno de sus descensos
Gravier en uno de sus descensosGentileza FASA

La presión de «ser hijo de» y las posibilidades relacionadas con su entorno

Tiziano Gravier sabe bien quién es, de dónde viene y que, probablemente, gracias a la familia a la que pertenece, pueda acceder a otro tipo de oportunidades respecto de los demás.

Sin embargo, el hecho de practicar el deporte a alto nivel hoy lo iguala con los mejores esquiadores del mundo. Ante ellos, no hay privilegios que valgan.

Así lo vive: «Estoy muy tranquilo. Desde que soy chico, mis papás me explicaron que siempre iba a tener repercusión lo que hagamos porque somos diferentes a la media de las personas. Entendimos desde chicos que se trata de las dos caras de la moneda, nací en la casa que nací y no puedo hacer nada contra eso».

En ese sentido, sí reconoció que usaría su «lugar de privilegio» para algo en particular: difundir el esquí en el mundo. «Si desde mi lado puedo aportar mi granito de arena para que sea más conocido el deporte, bienvenido sea».

Tiziano deja entrever que su familia es una familia muy unida y que, pese a no haber nacido en un contexto de nieve, ahora están todos familiarizados y mega compenetrados con su deporte.

Valeria Mazza, su mamá, igualmente, sufre mucho sus competencias: «A ella le cuesta mucho verme, más que nada por el tema de la velocidad. En las pruebas de Super y de Esquí Gigante el descenso es de 130 o 140km/h y es mucho para ella, y encima visto desde afuera parece mucho más, la entiendo igual. Yo lo controlo y me preparo para eso; igualmente, los esquiadores entendemos que las lesiones son parte de ello».

Sin embargo, esos miedos no la detuvieron en su afán de convertirse en una experta del deporte. «Mis hermanos y mi papá no sé si sufren tanto, pero ahora todos saben muchas cosas. Taina es la que entiende menos por ser la más chica, pero siempre algunos de mis hermanos le terminan de explicar algunas cositas. De hecho, mi mamá está re enganchada… Hace un tiempo hubo una competencia donde estaban muchos de mis rivales y yo como estaba viajando no había llegado a ver nada, y enseguida me dijo: ‘¿Viste el slalom de tal?’ y yo ni siquiera había podido sentarme a mirarlo, ja».

Tiziano Gravier junto a su familia tras la obtención del diploma olímpico.
Tiziano Gravier junto a su familia tras la obtención del diploma olímpico.

La falta de «Messis» en el esquí, la deuda pendiente del deporte para convertirse en masivo

Tiziano Gravier analizó que es un deporte que, si bien ya de entrada cuenta con la barrera económica como principal limitación, hay una ausencia, en general, de la cultura del deporte de invierno en el país. Incluso muy a pesar de las provincias cuyo clima predominante es la nieve. Con la sugerencia de políticas que impulsen el deporte en las escuelas, para Gravier hay algo más de fondo.

«Creo que crecimos muchísimo, pero siento que si hay algo que falta, diría que son referentes. Los más chicos quieren hacer fútbol por Messi, tenis por Del Potro o hockey por Lucha Aymar… Por eso creo que si tuviéramos un nombre así de pesado, ayudaría a traccionar a mucha más gente hacia el deporte».

«Me gustaría ser referente. En el ambiente crecés escuchando que no vas a poder llegar porque es muy difícil. Pero no creo que sea del todo cierto, estar dentro de los mejores del mundo en cualquier cosa te hace posicionarte distinto», opinó.

En esa línea, Gravier busca hacer historia dentro del deporte «para que los más chicos vean que se puede estar». ¿Su meta, entonces? Hacer lo que sé hacer y disfrutar. Ya estar dentro de los 30 es un buen resultado, y si se puede más, mejor. No pensar tanto en el resultado y si llega, que llegue.

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