Darío Barassi regresa a la conducción con un nuevo programa de juegos

Tras su paso por ATAV 2 y después de estar al frente durante años con mucho éxito de 100 argentinos dicen, el artista será de la partida de un nuevo ciclo de entretenimiento en la pantalla de El Trece.

lunes 08/05/2023 - 19:29
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El Trece anunció la llegada de un nuevo programa de entretenimientos, ¡Ahora Caigo!, que marca el regreso del actor Darío Barassi como conductor, luego del éxito de 100 Argentinos Dicen, que también se emitió por el mismo canal y se convirtió en la compañía de miles de personas durante la pandemia.

La promesa del reencuentro finalmente es con ¡Ahora caigo!, un formato israelí que triunfó en el mundo, y cuya versión española, que estuvo 10 años al aire, es la que se estaría dando forma en la Argentina.

Uno de los detalles del ciclo es que si el participante no logra acertar las respuestas caerá al vacío, tal como se hiciera hace algún tiempo con el famoso Chau, liderado por Guido Kaczka. El formato de los juegos, es de preguntas y respuestas, con multiple choice, anagramas o encontrar el fragmento de canciones a través del cacareo de una gallina, recordando también a algunos de los desafíos que se pueden ver a la tarde del canal en programas como Bienvenidos a bordo.

Desde junio, Darío Barassi ocupará el horario de las 18:30 horas, en el cual actualmente se emite Canta Conmigo Ahora. Próximamente, el reality de canto conducido por Manuel Wirzt llegará a su fin, y hasta que comience ¡Ahora Caigo!, El Trece emitiría un especial de Pasaplatos, el ciclo de Carina Zampini, pero con famosos.

En una charla íntima con Teleshow, Barassi había comentado qué pasó en su vida en 2021, con la explosión del ciclo en la pantalla chica: “Amo el estrés. Me gusta el quilombo. No concibo la vida de otro modo. Aunque con salto de popularidad que viví en 2021, un año hito en mi carrera, empezó a titilarme el ojo. Cuando el desborde es de la cabeza o hasta emocional, ok. Pero cuando se te cae el pelo y te afecta al cuerpo, ahí sí digo: ´¡Pará!´. Y claro, hay momentos en los que si no me obligo a frenar, exploto”.

Entonces reveló sus métodos más íntimos de desconexión total. “Subo a mi auto y lloro. Pongo música clásica, porque me pega un viaje al pasado, y lloro. Me visualizo agradeciendo un premio o imaginando el día de mi muerte. Tal vez hablo con mi viejo, que es un poco hablar conmigo mismo. O personifico algún personaje que alguna vez me tocará. Hay algo de ese mambo, de esa locura lúdica que me vuela la cabeza. Que me desconecta de este mundo para enchufarme en otro. El de la fantasía, el del no deber como cuando lo hacía encerrado en el cuarto de mi casa sanjuanina”, dice. “Me resulta más que terapéutico. Y no exagero: los trapitos de Constitución lo saben bien. Muchas veces llego y me quedo más tiempo en el estacionamiento. Es una angustia compensatoria con la adrenalina. Es la lágrima del parar”.

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