La economía argentina cerró 2025 con un desempeño desigual entre los sectores que componen el entramado productivo local. A pesar de que el nivel de actividad general mostró un avance del 4,1% respecto a noviembre de 2023, solo cuatro rubros lograron crecer por encima del promedio. Así lo reflejó un informe del IERAL, de la Fundación Mediterránea, que analizó uno por uno los resultados de los principales sectores económicos del país.
Según se desprende del relevamiento, durante el segundo año de la gestión de Javier Milei la economía acumuló un período de diez meses sin crecimiento significativo. Es por eso que la mayoría de los sectores terminó el año con caídas o con niveles de actividad similares a los de 2024, en un escenario todavía atravesado por el ajuste macroeconómico, la caída del consumo interno, la apertura de las importaciones y un menor nivel de inversión.
En ese marco, solo cuatro sectores lograron destacarse. La intermediación financiera encabezó el crecimiento en 2025, con un avance del 14,2%, impulsada por la estabilización macroeconómica, la desaceleración inflacionaria y una incipiente recomposición del crédito.
Le siguieron la minería, que creció 6,9% impulsada por los proyectos que se inscribieron en el RIGI, y la agroindustria, con una mejora del 4,8%, favorecida por mejores condiciones climáticas tras la sequía del año previo y un mayor volumen de producción.
Hacia el cierre del año, también se observó un repunte del turismo interno, que mostró un crecimiento del 7,6% en el último tramo de 2025. De acuerdo al informe, la recuperación estuvo vinculada a la demanda doméstica, en un contexto de menor inflación y cierta recomposición del poder adquisitivo luego de las elecciones legislativas de septiembre y octubre del año pasado.
El análisis también señaló que varios sectores acumularon dos años consecutivos de retroceso. Entre ellos se encuentran los productos metálicos, la producción automotriz, la fabricación de maquinaria y equipos y los productos minerales no metálicos, que no lograron recuperarse tras el fuerte ajuste de 2024.
Por el contrario, algunos rubros sí lograron sostenerse o mostrar mejoras en el período 2024-2025. En ese grupo aparecen la refinación de petróleo y derivados, con un crecimiento acumulado del 7,6%, alimentos y bebidas, con una suba del 4,6%, otros equipos de transporte, con 1,5%, y productos de tabaco, con 1,3 por ciento.
Las razones detrás del crecimiento
En todos los casos, el crecimiento estuvo asociado a factores específicos, como mejores precios relativos, mayor volumen exportable o cambios en el contexto macroeconómico que favorecieron determinadas actividades. Sin embargo, el informe aclaró que se trató de mejoras puntuales y no de una recuperación generalizada del conjunto de la economía.
El resto de los sectores económicos tuvo un año más complejo. Particularmente, la industria manufacturera, que cerró 2025 con un balance negativo en la mayoría de sus ramas. Según el relevamiento del IERAL, solo cuatro de los 16 subsectores industriales lograron mejorar su nivel de actividad, mientras que el resto mostró caídas interanuales.
Entre los rubros industriales que registraron subas se destacaron otros equipos de transporte, con un crecimiento del 7,4%, la refinación de petróleo y combustibles, que avanzó 5,6%, los productos de tabaco, con una mejora del 4,6%, y el complejo de madera, papel, edición e impresión, que creció 1,5%.
En contraste, la producción textil fue la más golpeada, con una caída del 27,9 por ciento, junto con la producción de vehículos , que tuvo una baja del 18,8%, productos metálicos (-15,7%), máquinas y equipos (-14,4%) y prendas de vestir (-13,1).
Entre los factores que explicaron el desempeño dispar de la industria, el estudio enumeró la debilidad del consumo, la menor demanda interna y las dificultades para competir frente a productos importados en algunos segmentos. A eso se sumaron los costos financieros y la cautela empresaria a la hora de encarar nuevas inversiones en un contexto todavía incierto.
En sus conclusiones, el informe del IERAL remarcó que el desempeño sectorial de 2025 dejó en evidencia una economía fragmentada, con pocos ganadores claros y una mayoría de actividades que no logró despegar. En ese escenario, la mejora del nivel de actividad dependió más de factores puntuales que de una recuperación amplia y sostenida.
De cara a 2026, el estudio señaló que el principal desafío será ampliar la base de sectores en crecimiento y consolidar un escenario más equilibrado. La evolución de la inversión, el crédito y el consumo interno aparecerán como variables clave para determinar si la recuperación logra extenderse más allá de los sectores que hoy lideran el ranking.

