Chubut fue una de las grandes ganadoras de la última década. Desde 2003 a la fecha, la tasa de desempleó bajó del 14 al 4,7 por ciento. Ahora, se avanza fuertemente en la mejora de las condiciones de empleo. También se redujeron la pobreza y la indigencia.
La salida de la convertibilidad y la puesta en marcha de un modelo productivo y de sustitución de importaciones a nivel país tuvo un favorable efecto para los chubutenses, con una sensible reducción de las tasas de desempleo, pobreza e indigencia. Estos datos surgen de un informe estadístico presentado por la Secretaría de Planeamiento Estratégico y Desarrollo del Chubut, donde se analiza la evolución histórica de diversas variables socioeconómicas y a partir del cual se concluye que la provincia fue una de las mayores beneficiarias del proceso económico y político iniciado en la Argentina en 2003.
El fuerte crecimiento de la economía provincial en la última década, situado en el 73 por ciento, tuvo su correlato en la generación de empleo. De los casi 14 puntos porcentuales de desocupados que se registraron en 2003, la provincia pasó a tener una tasa del 4,7 por ciento en 2012.
Con estas cifras, el nivel de empleo se sitúa en porcentuales inéditos para los últimos 25 años.
Por otra parte, si se analiza en el contexto nacional, Chubut fue una de las grandes ganadoras de esta década, situándose actualmente por debajo del promedio del país, ubicado en torno al 7 por ciento. Esto refleja claramente el fuerte apoyo nacional que tuvo la provincia a partir de la gestión presidencial de Néstor Kichner.
A esta mejora en los indicadores generales de empleo hay que agregarle las acciones que se emprendieron a nivel provincial a partir de 2011, con la llegada al gobierno de Martín Buzzi. Desde la gestión provincial se desarrollaron fuertes iniciativas orientadas a mejorar las condiciones en las que se desarrolla la actividad laboral.
Producto de esta decisión política se reforzaron las inspecciones laborales en la provincia, hasta llegar a 2.800 actuaciones durante 2012. De esta manera, hoy Chubut tiene el mayor número de trabajadores sindicalizados de toda su historia, lo cual garantiza la formalidad en la relación laboral.
También desde 2011 se avanzó en un ítem largamente postergado, como es la mejora de las condiciones laborales del sector público, con iniciativas como el convenio colectivo de trabajo para el sector Salud firmado esta semana, o como la reinstauración –después de 13 años- de los concursos para cargos jerárquicos docentes.
Pobreza e indigencia, también en retroceso
De la mano de este incremento en la actividad y de la generación de empleo, pero además con sustento en las políticas de desarrollo social que son eje central del modelo instrumentado a partir de 2003 en la Argentina, también se verificó un importante retroceso de las cifras de pobreza e indigencia en la provincia.
En 2003 el porcentaje promedio del año de hogares y personas pobres era del 31,9 y 40,9 por ciento, respectivamente, en tanto que una década después los valores se sitúan en 2,7 por ciento para el caso de los hogares y 2,9 medido individualmente.
Entretanto, la indigencia alcanzaba en 2003 al 20 por ciento de los hogares chubutenses y al 30 por ciento de los ciudadanos de la provincia. Actualmente, los valores se sitúan en el 1,6 y el 1 por ciento.
Aquí también Chubut asoma como clara beneficiada por las políticas macroeconómicas aplicadas a nivel nacional, con los mejores indicadores de la región. Los números revelan que en la Argentina hay un 6,5 por ciento de personas pobres, pero que en la Patagonia los valores se reducen a un 3,6, mientras que Chubut se coloca aún por debajo del país y la región con un 2,9.
Otro dato relevante del estudio es la distribución del ingreso, que mide el denominado Índice de Gini. Esta unidad refleja el grado de inequidad social a partir de una escala que coloca al 0 como un valor de equidad perfecta y al 1 como medida de una inequidad absoluta.
El análisis de la serie histórica revela que a partir de una mejora en los ingresos, que fue más marcada en los niveles más bajos, este coeficiente pasó del 0,432 en 2003 a un 0,378 en el último año. Es decir, refleja una mejora de casi el 15 por ciento en términos de distribución de la riqueza.
