Copa: San Lorenzo sueña y Arsenal, eliminado

El Ciclón hizo pata ancha en Belo Horizonte, jugó muy bien en el estadio mundialista, empató con Cruzeiro y vuelve a una semi de Libertadores tras 26 años. Perla negra: la roja a Romagnoli. El…

jueves 15/05/2014 - 8:00
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El Ciclón hizo pata ancha en Belo Horizonte, jugó muy bien en el estadio mundialista, empató con Cruzeiro y vuelve a una semi de Libertadores tras 26 años. Perla negra: la roja a Romagnoli. El equipo de Bauza tiene con qué soñar a lo grande.

Genial San Lorenzo. Firme, convencido, con carácter, con personalidad. Mentalizado en lo que iba a buscar, seguro de sí mismo. Sí, sí, señores, San Lorenzo semifinalista de la Libertadores. En Belo Horizonte, en un estadio mundialista. Para abrazarse, para festejar, para celebrar a lo grande. Porque el Ciclón hizo pata ancha y pasó mereciéndolo, jugando de tú a tú desde el principio. Y desde el gol de Piatti, cuándo no, a los nueve minutos, se sintió tranquilo, manejó el partido y pudo hacer alguno más. No se asustó el equipo de Bauza por el contexto, por la cantidad de gente, por el rival. La peleó de igual a igual y ese 1-0, sumado al 1-0 de la semana pasada, lo hizo sentirse calmo porque ya tenían que meterle tres para sacarlo.

Festejó a lo grande San Lorenzo en Brasil, como en octavos de final en Porto Alegre, justo en dos sedes donde jugará la Selección. Porque se la bancó sin problemas y sólo sufrió en algunos pasajes del segundo tiempo, cuando Cruzeiro se jugaba al todo o nada. Ahí apareció la pizca de suerte que se necesita (doble palo en el final del primer tiempo) y también Torrico, que sigue rompiéndola. Ordenado, sólo se tiró atrás promediando el complemento y apenas tambaleó cuando le empataron, pero nunca estuvo ni cerca de quedar afuera. El festejo con los puños apretados de Bauza, los jugadores cantando en el medio de la cancha, la gente delirando en un rincón del estadio por este 1-1 que mete al Ciclón en semis después de 26 años (en el 88 perdió con Newell’s).

Otra vez la alegría fue contra un brasileño. En fase previa con Botafogo, después Gremio y ahora Cruzeiro, y ya no quedan vecininhos en la Copa. Este miércoles se define rival de semis, si será Lanús o Bolívar, y en la otra llave están Nacional de Paraguay y Defensor o Atlético Nacional de Medellín, no hay cucos. Hasta acá llegamos, ahora se viene el Mundial y después a seguir remando ¿con Piatti?, con Correa, ¿con Ortigoza? San Lorenzo está más vivo que nunca en la Copa y tiene a un DT que fue moldeando a su equipo, que lo fue fortaleciendo, que ya sabe de ganar esta competencia. Y que ahora, ya a esta altura, tiene todo para dársela por primera vez en la historia a Boedo.

No pudo ser para el Arse

Empató 0-0 con Nacional de Paraguay y quedó eliminado de la Copa. Los de Palermo hicieron lo posible para ganar, fueron más que la visita, pero Don sacó a relucir su capacidad abajo de los tres palos y le dio el pasaje a la semi a los paraguayos.

Arsenal hizo el esfuerzo, el desgaste, el sacrificio, pero no le alcanzó y se terminó el sueño: igualó 0-0 en la revancha, quedó eliminado de la Libertadores y, gracias al enorme trabajo del arquero Don, Nacional de Paraguay se clasificó a la semifinal de la Copa por primera vez en su historia.

El Arse salió y se paró en el campo de los paraguayos. Le costó penetrar ese montón de jugadores que paró cerca de su arco el conjunto guaraní. No era fácil pero, así y todo, los de Palermo se las rebuscaron para generar peligro, para atacar y lastimar. No lo consiguió porque el amontonamiento en el área era una barrera difícil de superar. Igual el Arse no se desesperó, buscó abriendo la cancha, con pases profundos, con tiros de media distancia y algún que otro centro. Nada. Los minutos pasaban y el local bajaba su intensidad ofensiva. Ahí hubo una leve respuesta de Nacional. Se adelantó y comenzó a merodear el área de Campestrini, quien se llevó un sustito (mínimo), sin que consiguiera ampliar esa diferencia de 0-1 obtenida en la ida.

El déficit del Arse, claramente, fue no poder convertir. Faltó esa puntada final, ese pase a la red, esa definición que hubiera significado mucho más que un triunfo. No fue letal, y lo pagó. Aguirre tuvo la más clara un con latigazo de zurda, pero Don, el enorme, se lo sacó como sacó todo las pelotas que tenían dirección su arco. Ese fue el Don de Nacional, que, de contra, con un Arsenal ya jugado, creó sus situaciones para liquidarlo, pero ahí el gigante fue Campestrini (se fue lesionado por un rodillazo en la cara sobre el final).

Una eliminación que duele en Sarandí. Pero nada mancha el histórico pase a cuartos de la Copa que consiguió por primera vez desde su fundación. Hasta aquí llegó, pero con la frente en alta.

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