El entrenamiento cotidiano de un ciclista rionegrino se vio abruptamente interrumpido cuando pedaleaba en la ruta y se encontró una desagradable sorpresa.
En el camino había un perrito al que alguien había abandonado en medio de la ruta para que muera de hambre, lo que movilizó al joven deportista.
El animal llevaba mucho tiempo al rayo del sol sin beber agua, y evidenciaba estar desnutrido y haber caminado una larga distancia.
Cuando el joven lo vio, el perrito ya estaba recostado a un costado de la ruta resignado esperando el peor desenlace, hasta que llegó él.
Decidido a salvarle la vida, el ciclista lo cargó en su espalda porque era la única manera de trasladarse ambos en la bicicleta, por más incómodo que fuera.
Cuando llegó a una zona poblada lo llevó a que reciba atención veterinaria para luego buscarle una nueva familia.
