En medio de la crisis económica que atraviesa el país, historias como la de Luis, un vecino de Comodoro Rivadavia, reflejan el impacto directo en las familias más vulnerables. Tiene 39 años, es oriundo de Entre Ríos y reside en la ciudad desde 2014. Desde hace más de un año está desempleado y sostiene solo a sus tres hijos, además de convivir con su padre, una persona mayor.
“Trabajé en varios lugares, me fue bien un tiempo, pero después se me complicó conseguir laburo”, contó. Es pintor y albañil, y también realiza tareas de limpieza de patios o cualquier changa que le permita llevar algo a su casa. Sin embargo, los trabajos no son diarios ni estables.
La situación económica comenzó a empeorar hace unos seis meses. Desde entonces, asegura que junto a sus hijos salen todos los días a buscar alimentos entre los residuos para poder comer. “No es lo que uno quiere para sus hijos. Queremos poder tener una comida digna”, expresó.
Luis está separado y tiene a sus tres hijos a cargo —dos varones y una nena, todos preadolescentes—. Además, mencionó que uno de sus hijos mayores, de 18 años, tampoco logra conseguir empleo.
Si bien cuenta con vivienda propia, enfrenta un problema urgente: el pozo ciego de su casa está colapsado y no tiene recursos para desagotarlo. “Tenemos que hacer nuestras necesidades en el campo porque no puedo pagar el desagote. Fui a la Municipalidad, pero me dijeron que no pueden hacerse cargo”, explicó.
Desde el Municipio recibe únicamente una caja de alimentos por mes, ayuda que considera insuficiente frente a la magnitud de sus necesidades. A esto se suma un incendio parcial que afectó su vivienda tiempo atrás, sin que —según indicó— haya recibido asistencia.
“Lo que necesito es trabajo. Yo hago lo que sea. Y si no me pueden pagar con dinero, acepto comida para mis hijos. Pero la prioridad hoy es poder juntar para desagotar el pozo”, sostuvo.
La familia atraviesa una situación crítica y apela a la solidaridad de la comunidad para poder salir adelante.
