Con la morosidad en niveles récord, los analistas esperan una baja de tasas para impulsar el crédito en 2026

A pesar de los altibajos de los costos, el crédito en pesos cerró 2025 con una mejora. Las perspectivas para el año que acaba de empezar.

jueves 08/01/2026 - 7:54
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Los analistas proyectan para 2026 una normalización de las variables financieras que podría darle un nuevo envión al crédito en pesos, aunque aclaran que difícilmente se repita el boom crediticio observado durante el primer año de gestión de Javier Milei.

Con niveles de morosidad en récord y tasas de interés que aún no terminan de estabilizarse, el economista de Empiria, Federico González Rouco, anticipó que este año será clave para “poner orden” en el mercado de crédito.

“Tienen que bajar la mora y las tasas, porque se redujeron las tasas en términos de política monetaria, las del Banco Central, pero el costo de los créditos personales o las tarjetas de crédito sigue altísimo”, señaló.

En ese sentido, proyectó que las tasas irán a la baja en la medida en que descienda la nominalidad de la economía, aunque advirtió que el traslado de ese recorte al costo efectivo de los préstamos personales y de las tarjetas será más lento.

Por su parte, Guillermo Barbero, socio de First Capital Group, destacó que algunas líneas ya muestran señales de recuperación, entre ellas los créditos hipotecarios —aunque todavía representan una porción marginal del total— y los préstamos comerciales.

“Va un poquito más rezagado todo lo que tiene que ver con tarjetas de crédito y préstamos personales porque eso está bastante ligado con el incremento de la mora que vimos en el último semestre”, explicó.

González Rouco coincidió en que el crédito hipotecario tiene un gran potencial de crecimiento, pero subrayó que es más difícil que despegue porque requiere fondeo de largo plazo. Por eso, consideró que las líneas personales y las tarjetas de crédito podrían reaccionar más rápidamente a la baja de tasas.

“Hay otro mundo, que es el crédito a empresas, donde las tasas de referencia suelen impactar más fuerte y suele también haber una segmentación de productos mucho más clara, que no se ve tanto en el crédito a personas”, añadió.

Según estimaciones de la consultora LCG en base a datos del Banco Central, el crédito en pesos logró en 2025 una mejora en términos reales: el stock total creció 31,9%, y el financiamiento en moneda local al sector privado alcanzó el 10,6% del PBI, el mayor nivel desde 2018 y 1,8 puntos por encima de 2024.

El impulso se concentró en el primer semestre del año, mientras que en la segunda mitad la incertidumbre electoral derivó en un aumento de tasas y en una suba de la morosidad, lo que frenó el dinamismo.

De acuerdo con los últimos datos disponibles del BCRA, los saldos impagos de créditos al sector privado llegaron al 4,5%, acumulando 10 meses consecutivos de alza. En el caso de las líneas destinadas a familias, el índice de mora trepó al 7,8%.

“En 2025 tuvimos una primera mitad de año con muy buen crecimiento a un ritmo muy fuerte. A partir de julio o agosto hubo un frenazo importante del crédito, que vinculamos con la proximidad de las elecciones generales: algunas líneas dejaron de crecer y otras directamente retrocedieron”, resumió Barbero.

González Rouco completó el diagnóstico: “El año pasado el crédito en general se fue frenando, sobre todo en el tercer trimestre, que tuvo gran volatilidad de tasas. Y eso tuvo mucho costo: lo vimos en la inversión, en el crédito desembolsado, en la morosidad… Ese combo no ayuda”.

De cara a 2026, los especialistas coinciden en que el sistema financiero ingresará en una etapa de mayor orden y menor nominalidad, con espacio para que el crédito en pesos siga creciendo, pero bajo un ritmo más moderado y condicionado por la necesidad de reducir la mora y sanear balances antes de pensar en un nuevo ciclo expansivo.

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