Patricia Bullrich se reúne hoy por la tarde con los senadores dialoguistas para cerrar el articulado final de la reforma laboral, en una jugada clave del oficialismo para llegar al recinto con el proyecto blindado. El encuentro, previsto para las 18 en el Senado, apunta a ordenar apoyos de cara a la sesión convocada para este miércoles a las 11, cuando la iniciativa será tratada en el recinto.
La reunión tiene un objetivo concreto: asegurar los votos necesarios en la votación en particular, donde el texto todavía presenta zonas de tensión. En el oficialismo dan por descontada la aprobación en general del proyecto, pero admiten que el verdadero desafío está en sostener cada artículo.
El radicalismo confirmó el apoyo en general a la reforma laboral
El senador radical Eduardo Vischi confirmó que “el bloque de la Unión Cívica Radical va a votar completo la ley en general”, pero reconoció que puede haber “algunos puntos específicos que muchas veces algunos senadores tienen que ver con algunas vinculaciones que tienen en sus provincias, que puede ser que hagan alguna observación (en particular), pero el bloque va a acompañar el proyecto de ley”.
“Estoy de acuerdo (con el planteo que hacen algunos gobernadores), por lo menos que no sea de la noche a la mañana. Se necesita previsibilidad en el tiempo y eso es muy importante, más allá del optimismo que tiene el Gobierno de que se va a recuperar lo que se pueda mermar ahora, creo que hay que asegurarlo, porque las provincias no la están pasando bien”, agregó poco antes de ingresar a la reunión.
Al respecto, destacó que “gracias a las provincias y a los gobernadores hay paz social en muchos lugares” y consideró que “el tema tributario es un tema que en la ley tendría que verse específicamente con respecto a cómo se hace para que haya más trabajo registrado”.
“El tema de Ganancias es un tema que está generando algunos inconvenentes para poder entendernos y si podemos lograrlo podemos tratar de buscar la forma de que no esté o que podamos morigerarlo”, apuntó como alternativas.
En ese sentido, propuso “que es mucho más práctico que el Gobierno y las provincias puedan volver a trabajar en un nuevo pacto fiscal, donde se puedan poner de acuerdo en cuáles son las responsabilidades que cada uno tiene”.
“La ley se va a aprobar y vamos a tratar de sacar la mejor versión posible”, finalizó.
Cómo avanzan las negociaciones
El dictamen de mayoría se firmó en diciembre, hace poco más de un mes y medio, y desde entonces la discusión avanzó de manera irregular. Mientras algunos operadores insistieron en instalar dudas sobre el resultado final, en el oficialismo señalan que el foco siempre estuvo puesto en la letra chica.
En estas horas, el conteo fino volvió a ganar centralidad. La jefa del bloque de LLA en la Cámara alta aseguró días atrás que el nivel de acuerdo sobre el articulado ronda el 95%, tras haber partido de un consenso cercano al 80%. No descartan que ese número vuelva a moverse en las próximas horas, aunque nadie se anima a darlo por cerrado.
Los senadores dialoguistas ya anticiparon que, tras acompañar el proyecto en general, impulsarán una modalidad de votación que permita segmentar el texto. La propuesta incluye votar capítulos completos en algunos tramos y, en los puntos más sensibles, avanzar artículo por artículo.
Del lado opositor, el escenario aparece fragmentado pero activo. El kirchnerismo, con bajo perfil público en esta discusión, se moverá en bloque junto a un grupo de peronistas que mantiene una relación oscilante con el gobierno de Javier Milei, además de algunos representantes provinciales que suelen definir su voto sobre la hora. En la Casa Rosada observan ese armado con tranquilidad y consideran que el análisis opositor del proyecto fue superficial.
La cuenta para alcanzar el quórum sigue siendo ajustada. La Libertad Avanza aporta 21 senadores y necesita sumar, como base, a los diez de la UCR y a los tres del PRO para acercarse a los 37 necesarios. A partir de allí, el Gobierno mira con atención a un grupo heterogéneo de legisladores provinciales que suelen inclinar la balanza: los santacruceños José María Carambia y Elena Gadano; la salteña Flavia Royón; los misioneros Carlos Arce y Elizabeth Rojas Decut; la neuquina Julieta Corroza; la chubutense Edith Terenzi; y la tucumana Beatriz Ávila, hoy alineada con el gobernador Osvaldo Jaldo.
Además, en el oficialismo siguen de cerca los movimientos de los cinco senadores justicialistas de Convicción Federal, que ya dieron señales de acercamiento durante la sanción del Presupuesto 2026. En paralelo, volvió a circular la versión de una posible ruptura con el interbloque Popular que conduce José Mayans, aunque incluso dentro del peronismo reconocen que esas amenazas suelen funcionar más como herramienta de negociación que como una decisión firme.
El trasfondo político agrega presión a la negociación. Tras la prisión efectiva de Cristina Kirchner, enfrentada abiertamente con el Gobierno, el oficialismo optó por acelerar y sostener su lógica de avanzar “por todo y contra todos”. Del otro lado, la oposición discute desde una posición defensiva, con menos herramientas y recursos, y con la mira puesta en sobrevivir políticamente.
Los puntos más conflictivos del proyecto
Los puntos más conflictivos del articulado siguen abiertos. Entre ellos aparecen la caída de la coparticipación y las nuevas maniobras de los gobernadores para forzar una salida; la discusión sobre si los aportes a sindicatos y entidades empresarias serán voluntarios u obligatorios; la declaración de esencialidad de determinadas actividades; la ultraactividad de los convenios colectivos; los plazos de implementación de los nuevos mecanismos laborales y tributarios; los fondos destinados a obras sociales; y la creación de un fondo de asistencia frente a despidos.
La estrategia opositora apunta a unificar esos reclamos para intentar torcer el resultado en el recinto o, en su defecto, forzar cambios que devuelvan el proyecto a Diputados. El oficialismo, en cambio, apuesta a cerrar filas este lunes con los dialoguistas y llegar a la sesión con el texto lo más consolidado posible. La reunión encabezada por Bullrich será, en ese sentido, el termómetro decisivo de una semana que puede definir el futuro de la reforma laboral.
