La carrera por la sucesión de Mario Das Neves en la provincia de Chubut se perfila hacia su recta final. Y en esa carrera, el propio mandatario provincial ha dado muestras de su marcada presencia, transformándose en eje central de una campaña electoral que se encamina a dirimirse entre dos facciones del mismo partido gobernante. En esa puja, la imagen de Martín Buzzi como candidato del oficialismo se asoma con menor peso específico que el gobernador; y esto no deja de ser un dato que alimenta las esperanzas del arco opositor.
En Chubut, el oficialismo se dedica por estos días a utilizar todo acto de gobierno para convertirlo en una tribuna de campaña. Y en esos estrados, es el propio gobernador Das Neves quien se pone al hombro la tarea de impulsar la sucesión de su tan mentado “Modelo Chubut”.
Cuesta entender que dentro de las filas del mismo Justicialismo, un sector siga alineado al proyecto nacional que encabeza la presidenta Cristina Fernández; y por otro lado, el dasnevismo haya creado un alter ego de su propia ambición, dando vida a la nomenclatura “Modelo Chubut”, y presentándola como una plataforma política partidaria en sí misma.
En esa ambición, Das Neves ha querido dar continuidad a su criatura, y para ello, su rol fue decisivo al momento de poner las fichas en los casilleros de su propio tablero. Las cartas, una vez echadas, pusieron sobre la mesa los rostros de Martin Buzzi y Gustavo Mckarthy, para los cargos de gobernador y vice, respectivamente.
Lo que al principio, ganar la elección parecía ser una sencilla rutina para el oficialismo, comenzando el mes de marzo todo indica que la carrera preocupa en algunas esferas. El triunfo del Modelo Chubut debería ser un trámite, suponen algunos, si se tiene en cuenta la mucha actividad política que el propio Das Neves ha desplegado a lo largo de poco más de siete años de gestión al frente del Ejecutivo Provincial. La avanzada obra pública, la presencia en distintas localidades del interior, la puesta en marcha de las estaciones de servicio con combustible PetroChubut en ciudades alejadas, las renegociaciones de los contratos petroleros, el fideicomiso, las nuevas áreas lanzadas a licitación para la exploración petrolera, la recuperación del Banco Chubut, entre otros puntos, pueden leerse como positivas acciones que la actual gestión justicialista pudo desplegar en su gobierno.
Sin embargo, más allá de estas y otras tantas acciones gubernamentales bien recibidas, el Modelo Chubut puesto a consideración del electorado no parece encaminarse hacia un holgado triunfo, en caso de que así ocurriera. Y aunque las encuestas no son dignas representantes de la verdad ni fiel reflejo de la opinión pública, los números vencedores que exhibe el oficialismo difieren de aquellos que, en el 2007, le dieron un triunfo categórico a Mario Das Neves y le entregaron en bandeja su segundo mandato al frente de Chubut.
¿Debería esta elección ser de trámite fácil para el oficialismo, siendo que cuenta con todo el aparato de gobierno volcado a su campaña? ¿Por qué los números previos se distancian de aquellos del 2007? Claro está, el Peronismo de Chubut hoy está dividido, y esto resta porcentajes. Pero más allá de esta absoluta verdad, ¿cuánto influyó en el avance de la campaña la figura de Martin Buzzi como candidato?
UNO NO ES EL OTRO
Para el interrogante planteado puede haber una respuesta: uno, no es el otro. O sea, Buzzi no es Das Neves. A lo largo de sus dos mandatos, el actual gobernador pudo haber exhibido profundas actitudes autoritarias, muy criticables, pero –nobleza obliga- es imposible negar su presencia política en todos sus años de gobierno y su capacidad de manejo estratégico de sus intereses. A esto ha sumado una exposición casi de asistencia perfecta en cada localidad, en cada rincón donde se llevaron decisiones de gobierno. Su imagen, su presencia, su forma de poner el cuerpo han construido un estilo y una forma de gobernar; algo que, a favor o en contra, no se puede dejar de mencionar. Y esta misma impronta personal es la que le ha dado un carisma extra a Mario Das Neves, capaz de ponerlo en los primeros planos de distintos temas de discusión, o llevar su liderazgo al extremo de formar un partido ajeno el PJ, pero que responda a sus intereses.
Es esta impronta de liderazgo contundente la que pareciera no percibirse en la imagen de Martin Buzzi. Y ahí puede radicar la exacerbada presencia del actual gobernador en cada acto de campaña, presentando ante cada tribuna a su candidato para la sucesión gubernamental.
Pero Buzzi, no es Das Neves; y eso se percibe. Aún desde el carisma, el candidato a gobernador del Modelo Chubut pareciera no encontrar un romance prometedor con el electorado. Al menos, esto puede olfatearse mucho en Comodoro Rivadavia, ciudad de la que es Intendente y bien podría ser un voto cautivo, si se hubiera capitalizado la acción de gobierno. Pero ni el asfalto sobre calle Güemes, una de las principales vías de acceso al centro de Comodoro, ni los convenios de repavimentación de otras quinientas cuadras, ni tampoco el Presupuesto Participativo o la ampliación del Parque Industrial parecen generar en sus propios gobernados un sentimiento de total y absoluto favoritismo. Esta es la sensación que deja ver al propio gobernador Das Neves encabezar actos en la capital del petróleo, y presentando a su candidato a gobernador, en la propia ciudad donde es oriundo dicho candidato. Esta es la imagen que se desprende al ver la forma en que Das Neves se ha puesto sobre los hombros la campaña electoral, siendo la imagen y cara visible de todos los afiches y de todos los spots televisivos. Porque el carisma por sí solo de sus candidatos parece no alcanzar.
Es muy probable que el efecto “Mario” y el carro de su “Modelo Chubut” generen un consecuente –y obsecuente- arrastre sobre la lista completa del oficialismo, y esto determine que Buzzi sea el próximo gobernador de Chubut. Lo que también parece probable es que, con el nuevo Ejecutivo en ejercicio, siga siendo el propio Mario quien comande las decisiones principales de gobierno. O lo que sería peor aún, que el entorno de Das Neves sea el encargado de tales decisiones. Esto, visto desde hoy, a pocos días de las elecciones, no deja de ser una hipótesis más, pero que se desprende al ver tanto personalismo de Das Neves, por delante del candidato Martín Buzzi en pleno cierre de la campaña electoral.
Por Norberto Outes
