Brigadistas lograron acceder a mochilas forestales mediante donaciones ante la falta de respuesta estatal

Los brigadistas destacaron la recepción de mochilas forestales donadas por el Siconara, un equipamiento que calificaron como vital y que no habría sido provisto por el Estado. Según explicaron, debieron gestionar estos recursos por su cuenta para garantizar una protección adecuada durante el combate del fuego.

jueves 29/01/2026 - 14:57
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Este miércoles 29, la base de brigadistas de Las Golondrinas recibió una importante donación de equipamiento técnico, logrando así cubrir una necesidad operativa que, según denuncian los trabajadores, el Estado no ha resuelto en años. La entrega consistió en 24 mochilas forestales aportadas por el Siconara de Rawson, gestionadas a través de una colecta impulsada por el propio personal.

En diálogo con este medio, Jesús Riquelme, brigadista de Las Golondrinas, explicó que la iniciativa surgió ante la falta de respuestas oficiales. «Pertenecemos a una institución que nos tendría que equipar, pero hace muchos años que esto no se hace. A raíz de juntarnos con gente de afuera, nos hicieron la propuesta de hacer una colecta con una cuenta particular para comprar cosas para el voluntario personal», señaló.

Además de las mochilas, gracias al aporte de la comunidad, lograron adquirir equipos de comunicación (handys), fundamentales para la coordinación en los incendios.

Salud y seguridad laboral

Riquelme destacó la importancia técnica de los insumos recibidos, diferenciándolos de los elementos precarios con los que solían trabajar. «La mochila es importantísima porque el trabajo de tirador necesita algo que se adapte a la espalda. Con una mochila normal, cargando peso en los hombros, terminas con problemas y accidentes que son muy comunes en el servicio», detalló el brigadista.

El entrevistado cuestionó duramente al área de logística del organismo, asegurando que «el servicio nunca entregó mochilas acordes al trabajo». Según su testimonio, los pedidos formales se realizan desde hace años bajo la promesa de que «está la plata y se van a comprar», pero los elementos nunca llegan a la base.

Sueldos y condiciones extremas

Más allá del equipamiento, la entrevista reveló la compleja situación laboral que atraviesan los combatientes en plena temporada de incendios. Riquelme denunció que las paritarias están postergadas desde octubre del año pasado y que han sufrido descuentos salariales que calificó de arbitrarios.

«Tenemos un sueldo bajísimo mientras hay jefes en el servicio que están en una oficina y cobran tres o cuatro veces más que los combatientes», afirmó. Esta disparidad se agrava por la carga horaria actual: debido a la emergencia ígnea, el personal está cumpliendo jornadas de entre 18 y 20 horas diarias, con francos cortados y un desgaste físico acumulado desde diciembre.

El compromiso con la comunidad

A pesar del malestar por la «desinversión» y la falta de renovación en la cúpula del servicio —a la que Riquelme señaló por mantenerse en los cargos a pesar de los cambios de gobierno—, los brigadistas descartaron realizar medidas de fuerza que afecten el combate del fuego.

«Entre nosotros charlamos de la situación malísima en la que estamos, pero nadie va a decir ‘vamos a cortar el trabajo’. Somos pobladores de la zona, tenemos familia, conocidos, y vemos que se están quemando los campos. Es muy difícil para un brigadista hoy ponerse a reclamar y dejar de trabajar; nadie lo haría», concluyó Riquelme.

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