Aylén María Aguirre ya vislumbra su estreno en el profesionalismo. Aunque todavía aguarda la entrega física de su licencia, asume que el trámite está cumplido y la fecha estipulada para sellar este paso es el próximo 20 de febrero en el Gimnasio Municipal N° 1. Con los pies sobre la tierra y desde la sensatez, la boxeadora sentencia con claridad sus objetivos: “No me importa la plata: quiero la gloria y ser alguien en esta vida”.
Tras consolidarse como la pugilista con más premios sumados a lo largo de 2025, Aguirre anticipa que el próximo ciclo será “bisagra” para su carrera. “Valoro mucho los reconocimientos. Llegué a casa, me senté, miré los premios y me dije ‘lo lograste’. Les doy importancia porque eso habla mucho de mí en lo deportivo”, reflexionó.
Nuevas exigencias y preparación
El salto de categoría traerá cambios significativos en su rutina. Mientras espera el debut, afrontará un verano de entrenamiento intenso bajo la supervisión de su profesor, Eduardo Alvarado. “Va a cambiar el entrenamiento, la forma de manejarnos, hay que cambiar un poco el estilo de boxeo y ser más profesional en todo”, explicó Aguirre.
En cuanto a su peso, la boxeadora se siente cómoda en los rangos de 48, 50 o 51 kilos, donde se percibe “ligera y rápida”. Su visión técnica se inspira en el boxeo estadounidense y mexicano, con admiración por figuras como Alycia Baumgardner. “Me acuesto y me levanto pensando en boxear bien, con estilo. Y realmente me veo técnica, agresiva y protagonizando una gran victoria”, aseguró.
Resiliencia y espíritu de trabajo
El camino hacia este debut no estuvo exento de dificultades. El último año comenzó con tropiezos, incluyendo una derrota polémica en Rawson. Sin embargo, “Chimuelo” decidió no resignarse: “Entendimos que no había que quedarse, yo quería pelear por un título y por eso buscamos el AMBAPA”. Este recorrido la llevó a enfrentar a rivales de jerarquía como Milagro González, Nahiara Briones y Dalila Bianchi.
Más allá del deporte, Aguirre mantiene un incansable espíritu emprendedor para sostenerse, realizando desde venta de comida hasta trabajos de estética. “En Halloween me disfracé de payaso y fui a vender pochoclos al centro. Vendí tortas fritas y budines y también hice pestañas. Todo suma para ganar unos mangos”, relató. A pesar de esto, su meta es dedicarse completamente al boxeo como su trabajo fijo.
De cara al espectáculo del 20 de febrero, Aguirre confía en el respaldo del público local ante la escasez de boxeadoras profesionales en la región. “Creo que me van a querer si doy buen espectáculo y tiro muchas piñas, que es lo que le gusta a la gente”, concluyó con la convicción de quien busca dejar una huella en el deporte.
Con información de Mamba Sports
