En el séptimo día de la guerra en Medio Oriente entre Estados Unidos, Israel e Irán, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) confirmaron la destrucción del búnker del ayatollah Alí Jamenei, quien murió el sábado pasado.
Residentes de Teherán describieron a la noche que pasó como «la peor» hasta ahora. Desde el Ejercito de Irán confirmaron ataques a bases de Estados Unidos en Kuwait y aseguraron haber interceptado misiles durante la noche.
Mientras tanto, la Armada norteamericana destrozó un portaaviones iraní y las fuerzas israelíes aseguran que llevaron a cabo una “oleada de ataques a gran escala” sobre Beirut. En paralelo, el conflicto siguió escalando durante la madrugada del sábado con nuevas alertas en Jerusalén.
En paralelo, Donald Trump aseguró que Irán “se rindió” ante sus vecinos de Medio Oriente tras la ofensiva militar de Washington e Israel y advirtió que el país recibiría un «golpe muy duro» durante la jornada. Sin embargo el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, prometió que nunca se rendiría.
