El ingreso de Andrea del Boca a Gran Hermano Generación Dorada no solo impactó por su figura histórica en la TV: también clava la atención en las condiciones especiales que pactó antes de entrar. Un sueldo más alto que el resto y una firma cerrada casi a último momento encendieron la conversación.
La presencia de Andrea del Boca en Gran Hermano fue uno de los momentos más comentados de la gala. Nadie esperaba que una actriz con su trayectoria aceptara sumarse al reality, y eso elevó el perfil del programa desde el primer minuto.
En redes, Ángel de Brito lanzó la frase que agitó todo: “Bombazo: lo que nadie contó de Andrea y su contrato”. Según detalló, la actriz firmó el viernes 20 de febrero y acordó “un cachet alto, en la misma línea que las figuras principales” de esta edición.
El contrato muestra una diferencia concreta dentro de la casa. No cobrará lo mismo que los demás participantes, sino un salario superior, algo que confirma el peso específico con el que ingresó al juego.
Puertas adentro también empezó a marcar su estilo. De Brito contó que, apenas instalada, dijo:“¡Qué rico huele! ¿Dónde estarán los productos de limpieza?”. Ese detalle, sumado a que sería “obsesiva con el orden” y tendría “varios TOC”, podría convertirse en un eje de convivencia.
La firma de último momento por la salud de su mamá
La segunda sorpresa tuvo un costado personal. Aunque la negociación estaba avanzada, Andrea cerró su participación casi sobre la hora por la delicada situación de su madre, Ana, de 95 años.

“No todo es felicidad. Su gran preocupación hoy pasa por el estado de salud de su madre”, reveló De Brito. Esa incertidumbre hizo que la decisión final se demorara hasta el viernes previo al ingreso.
Ya dentro de la casa de Gran Hermano Generación Dorada, la actriz mostró entusiasmo. “Lo que más me gusta es jugar. Por eso estoy acá, espero ganar en buena ley”, expresó apenas cruzó la puerta.
En una charla en la habitación rosa también confesó: “Es que me levanto mucho de noche para ir al baño”, al explicar por qué eligió una cama cerca de la entrada. Por ahora reina la calma, pero la experiencia indica que en Gran Hermano cualquier detalle puede transformarse en conflicto.
