Los allanamientos fueron ordenados por el juez federal Sebastián Casanello quien, según fuentes vinculadas a la pesquisa, recibirá hoy en su despacho de los Tribunales de Retiro la documentación recabada en Río Gallegos y otro material de un operativo en una empresa de Chaco.
En medio del secreto de sumario que impuso Casanello en la causa tras la maratónica declaración del viernes del gestor financiero Leonardo Fariña, quien además como imputado pidió ser reconocido en el sistema de protección judicial, otro de los investigados en el caso por lavado, Martín Báez, admitió en las últimas horas que estaba «disponible» para ir a declarar si lo cita el juez.
Desde Río Gallegos, donde debieron trabajar durante más de doce horas gendarmes nacionales viajaban hoy a Buenos Aires para entregar al juez Casanello el material que recolectaron en la escribanía de Leandro Albornoz, ubicada en la calle Zapiola 184.
Los gendarmes esperaron cinco horas hasta poder ingresar, a las 23:40 del sábado, al estudio para concretar el allanamiento y llevarse varias cajas con documentación y una notebook, según publica Infobae.
LA PALABRA DEL ESCRIBANO
El escribano santacruceño Ricardo Leandro Albornoz confirmó que mantiene una relación laboral «desde el 2004» con el empresario Lázaro Báez y aseguró que actuó bajo la ley.
Al salir de su oficina en Río Gallegos, que fue allanada por Gendarmería, Albornoz destacó la inocencia de su cliente hasta que la justicia «demuestre lo contrario».
Sobre el vínculo que lo une al empresario, dijo que: «Es cliente mío desde 2004».
Consultado sobre si las operaciones realizadas por él se encuentran bajo la ley afirmó: «Si, por supuesto. Tengo una responsabilidad profesional, mas como escribano».
Por último, manifestó estar «preocupado» porque lleva «una vida tranquila y familiar» y ahora, con la causa por lavado que involucra a Báez, «el nombre y el prestigio profesional de uno se menciona a cada momento».
Albornoz lamenta que se lo nombre «a veces injustificadamente y con algunas cuestiones que a mí no me gustan, como por ejemplo que supuestamente había un secreto de sumario» dictado en la causa.

