Al cumplirse tres meses del asesinato de Ariel Nicolás Cardozo, ocurrido la madrugada del 5 de octubre en una estación de servicio de la zona céntrica de Comodoro Rivadavia, su padre realizó un fuerte descargo. Desde su residencia en La Matanza, Andrés Cardozo solicitó a la Justicia local que no cese la búsqueda de los responsables y manifestó su malestar por la falta de comunicación con la funcionaria a cargo de la causa.
El padre de la víctima aseguró que el diálogo con la fiscalía se interrumpió luego de que él exigiera la difusión del nombre de una mujer que, según testigos, acompañaba a los agresores en el vehículo. «Es mi única esperanza para que se haga justicia», expresó, advirtiendo sobre el riesgo de que esta persona se fugue del país al no contar con un pedido de captura activo.
Dudas sobre la prueba fílmica
Cardozo también expuso su preocupación respecto a las pruebas visuales. Señaló discrepancias entre las filmaciones que observó en la Brigada de Investigaciones, donde afirmó ver con nitidez el rostro de uno de los atacantes, y el material digital que recibió posteriormente, el cual tendría una calidad inferior. Su temor radica en que la defensa pueda utilizar esto para anular una prueba clave.
Sobre el crimen, reconstruyó que Ariel fue ultimado tras una discusión previa con personas ajenas a su lugar de trabajo. Los agresores regresaron horas más tarde y, mediante un engaño para supuestamente comprarle mercadería, lo atrajeron hacia un automóvil. Allí descendieron dos sujetos y abrieron fuego cuando el joven intentó escapar. Actualmente, la causa tiene un único detenido, mientras que el autor material de los disparos y otro partícipe continúan prófugos.
