Dormir poco: cómo afecta al cuerpo y por qué el descanso es clave para la salud

Qué afecta a nuestro descanso y cómo termina impactando en nuestra vida cotidiana. Las enfermedades que puede desencadenar dormir mal.

martes 24/02/2026 - 20:04
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Dormir bien no es un lujo ni una simple cuestión de comodidad: es una necesidad biológica fundamental. Sin embargo, en un contexto de rutinas cada vez más exigentes, uso intensivo de pantallas y estrés cotidiano, millones de personas duermen menos de lo que el cuerpo necesita. La falta de sueño no solo provoca cansancio, sino que también puede afectar el rendimiento mental, el estado de ánimo y la salud física a largo plazo.

Cuántas horas se recomienda dormir
La cantidad de sueño necesaria varía según la edad, pero en términos generales los especialistas coinciden en que un adulto debería dormir entre 7 y 9 horas por noche. Dormir menos de ese rango de forma frecuente puede generar lo que se conoce como deuda de sueño, una acumulación de descanso perdido que el organismo no siempre logra compensar.
En adolescentes, el requerimiento suele ser mayor —entre 8 y 10 horas— debido a los cambios hormonales y al desarrollo del cerebro. En cambio, los adultos mayores pueden dormir algo menos, aunque igualmente necesitan un descanso reparador.

Qué pasa en el cuerpo cuando dormimos poco

Dormir es un proceso activo en el que el cerebro y el organismo realizan funciones esenciales. Cuando ese descanso se reduce de manera prolongada, aparecen múltiples efectos.

Uno de los primeros impactos es la disminución de la capacidad de concentración y memoria. El cerebro utiliza el sueño para consolidar información y procesar lo aprendido durante el día. Por eso, dormir mal suele traducirse en menor rendimiento académico o laboral.

También se alteran las funciones cognitivas y emocionales. La falta de sueño puede generar irritabilidad, ansiedad y dificultad para tomar decisiones.
En el plano físico, diversos estudios han relacionado el déficit de sueño con:

  • mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares
  • alteraciones del sistema inmunológico
  • aumento de peso corporal
  • mayor probabilidad de diabetes tipo 2

Además, el cansancio incrementa el riesgo de accidentes de tránsito y laborales, debido a la reducción de reflejos y atención.

Factores que perjudican el sueño
En la vida cotidiana existen múltiples hábitos que pueden interferir con el descanso, incluso cuando la persona intenta dormir lo suficiente.

Entre los más comunes se encuentran:
Uso de pantallas antes de dormir: la luz azul de celulares, tablets y computadoras puede alterar la producción de melatonina, la hormona que regula el sueño.

Consumo de cafeína por la tarde o noche.
Horarios irregulares de sueño, especialmente en personas con turnos rotativos.

Estrés o preocupaciones que dificultan la relajación.

Ambientes con exceso de luz, ruido temperatura inadecuada.

Hábitos que ayudan a dormir mejor
Los especialistas en salud recomiendan adoptar una serie de prácticas conocidas como higiene del sueño, destinadas a mejorar la calidad del descanso.

Entre ellas se destacan:

  • mantener horarios regulares para acostarse y despertarse
  • evitar pantallas al menos una hora antes de dormir
  • reducir el consumo de cafeína en la tarde
  • procurar un ambiente oscuro, silencioso y fresco
  • realizar actividad física regular, aunque no inmediatamente antes de acostarse

También puede ayudar incorporar rutinas de relajación, como leer, meditar o tomar una ducha tibia antes de ir a la cama.

Un pilar de la salud

Dormir bien es tan importante como llevar una dieta equilibrada o hacer ejercicio. El descanso adecuado permite que el organismo se recupere, fortalece el sistema inmunológico y mejora el funcionamiento del cerebro.

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